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La NASA descubre que la Tierra cuenta con un tercer campo energético oculto

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Crédito de imagen: Elen11 de Getty Images.

Hace más de 60 años, científicos plantearon la hipótesis de que un campo eléctrico podría estar rodeando la Tierra, sin embargo, durante todo este tiempo no hubo forma de comprobarlo, hasta ahora, pues la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) ha confirmado que ha obtenido pruebas contundentes de su existencia, lo que podría cambiar muchas cuestiones sobre el entendimiento de nuestro planeta. 

Los resultados de este impresionante e interesante hallazgo han sido publicados en la prestigiosa revista Nature hace un par de días, y, para que te mantengas enterado, el día de hoy te traemos todos los detalles de este impresionante descubrimiento. 

¿Cómo dieron con este hallazgo? Pues bien, en el reporte oficial que lanzó la NASA, se especifica que fue un equipo internacional de científicos quienes dieron con la primera observación del tercer campo energético de la Tierra, el “campo eléctrico ambipolar”. Esto fue así gracias a los análisis realizados de las observaciones de un cohete suborbital de la misión Endurance de la NASA, el cual se une a los campos gravitatorio y magnético que son esenciales para que nuestro planeta exista tal y como lo conocemos. 

¿Cómo comenzó todo? Como te mencionamos desde un principio, desde hace más de 60 años se describió la posibilidad de la existencia de este campo eléctrico, pues, según reporta la NASA, ciertas naves espaciales que sobrevolaban los polos de la Tierra habían detectado una particular corriente de partículas que escapaban desde nuestra Tierra hacia el espacio exterior, como una especie de flujo desde nuestra planeta. Al respecto, la mejor explicación que se podía teorizar era de la existencia de un tercer campo en la Tierra, específicamente, un campo eléctrico que estuviera provocando este flujo de partículas, el cual denominaron “viento polar”. 

No obstante esta teoría que podría explicar muy bien lo que habían avistado las naves espaciales, en los años de 1968, que es cuando se reportó esto por primera vez, simplemente no había la tecnología necesaria para poder medir dicho campo eléctrico que envuelve la Tierra, así que, como muchas cuestiones en la ciencia, quedó como simple teoría. Sin embargo, después de muchos años, por fin, la misión Endurance de la NASA logró verificar por primera vez su existencia, así como cuantificar su fuerza, lo que ha paralizado a la comunidad científica.  

Crédito de imagen: EvgeniyQ de Getty Images.

¿Cómo funciona este tercer campo de la Tierra? Según se especifica, este campo ambipolar recién confirmado por la NASA debe comenzar por la ionosfera, a unos 250 kilómetros de altitud, en donde la radiación ultravioleta y solar parecen ionizar los átomos atmosféricos, es decir, los desintegran en electrones con carga negativa e iones con carga positiva.

En estas condiciones, en general, se esperaría que los electrones, que son más ligeros, salieran expulsados al espacio, mientras que los iones, más pesados, se hundirían, sin embargo, dado sus cargas eléctricas opuestas, se forma un campo eléctrico, el campo ambipolar, el cual se denomina así debido a que se mantiene en ambas direcciones, es decir, mientras que los iones atraen a los electrones hacia abajo a la vez que se están hundiendo por la gravedad, los electrones generan una atracción hacia arriba a la vez que intentan escapar hacia el espacio, según lo explica la NASA. 

Hasta el momento todo bien, pero, ¿cómo se explica el viento polar? Pues bien, parece que este campo eléctrico genera que la atmósfera se infle en los polos, es decir, que se extienda un poco la altura de la atmósfera, lo que implica que algunos iones escapen hacia el espacio, propiciando el viento de partículas en los polos. 

Al respecto, según las mediciones realizadas por los investigadores, este campo eléctrico es muy débil, de solo unos 0,55 voltios, sin embargo, esto es justo lo suficiente para romper con el campo gravitatorio y poder expulsar iones desde los polos al exterior. «Medio voltio no es casi nada, es tan potente como la pila de un reloj, pero es la cantidad justa para explicar el viento polar», concluye el astrónomo Glyn Collinson del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

Para conocer más sobre esto puedes consultar: Nature / NASA 


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