CienciaCuriosidades Científicas y más.Medicina y Salud

Reconocida neurocientífica revela cómo “desprogramar” tu cerebro para evitar situaciones dañinas

Comparte esta información en tus redes sociales

Seguramente te ha pasado: un día te sientes increíble, todo va de maravilla, pero de repente, un pensamiento te hace sentir mal, sin ninguna razón aparente. O al revés, estás teniendo un mal día y te preguntas: «¿Por qué estoy así si no tengo motivos?» A veces, las cosas nos afectan más de lo que deberían, pero ¿sabías que tú mismo puedes entrenar a tu cerebro para que no se enganche con esas situaciones que te hacen daño?

Tali Sharot, una experta en neurociencia, ha hablado mucho sobre cómo nuestro cerebro se acostumbra a lo que vivimos a diario, como el ruido de la calle, el olor del café o la luz del sol. Esto se llama habituación. Es como cuando entras a una cafetería y el aroma del café es lo primero que notas, pero después de unos minutos, ya ni lo percibes. No es que el olor haya desaparecido, más bien, tu cerebro decidió que ya no es importante prestarle atención.

Ahora, esta capacidad de habituarse tiene sentido. Nuestro cerebro es como una máquina eficiente que quiere ahorrar energía. Si te sobresaltas cada vez que escuchas un ruido en la calle, acabarías agotado. Entonces, tu cerebro aprende a ignorar lo que ya conoce. Pero, ¿qué pasa cuando te acostumbras a algo que no es bueno para ti, como una emoción negativa o una situación tóxica? Ahí es donde la habituación se vuelve un problema.

La buena noticia es que podemos «deshabituar» al cerebro. Y no, no es un truco de magia, es más simple de lo que parece. La clave está en tomar distancia de lo que nos afecta. Piensa en esto: si sales de la cafetería por un momento y luego vuelves a entrar, el olor del café volverá a sentirse intenso, como la primera vez. Lo mismo pasa con las situaciones en la vida. Si te alejas un poco de algo que te está afectando—ya sea una discusión, un mal día en el trabajo, o cualquier otra cosa negativa—cuando regreses, lo verás con otros ojos.

Esto funciona porque cuando nos damos un respiro, dejamos de estar tan inmersos en la situación y podemos verla desde una nueva perspectiva. Incluso, a veces lo hacemos sin darnos cuenta. Por ejemplo, cuando tienes una discusión con alguien, en lugar de seguir peleando, decides dar un paseo para despejarte. Al volver, es probable que ya no estés tan molesto y puedas hablar con más calma.

FUENTE: Getty Images

Pero esto no solo aplica para lo malo. También pasa con las cosas buenas. La primera vez que haces algo nuevo, la emoción es increíble, ¿cierto? Pero si repites la misma actividad una y otra vez, esa emoción empieza a disminuir. Es como cuando vas de vacaciones. Tal vez el primer día te emociona todo: la playa, los cócteles, las vistas. Pero después de unos días, ya te has acostumbrado y la emoción no es tan fuerte.

Sharot descubrió algo interesante: el día más feliz de las vacaciones suele ser el día antes de partir, cuando estás anticipando lo que va a pasar. Es esa sensación de esperar algo nuevo lo que nos hace sentir tan bien. Por eso, a veces es mejor disfrutar las cosas en pequeñas dosis, sin dejarnos tiempo para acostumbrarnos demasiado.

Así que, «deshabituar» al cerebro es una forma de cuidar nuestra salud mental. Al tomar pausas, alejarnos un poco de lo que nos afecta, podemos regresar con una mente fresca y evitar caer en la rutina emocional. La vida está llena de momentos buenos y malos, pero somos nosotros quienes decidimos cuánta importancia les damos. Si aprendemos a manejar este balance, podemos vivir de manera más equilibrada y, en última instancia, ser más felices.


Comparte esta información en tus redes sociales

Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

Descubre más desde Enséñame de Ciencia

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo