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Por siglos hemos buscado que la energía no se desperdicie, y la física así lo resuelve

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FUENTE: Visual Arts

En toda la historia de la humanidad, desde que conocemos la energía hemos tenido esa idea utópica (o no tanto) donde la energía fluya sin problemas, sin perderse en el camino, como cuando tratamos de transportar agua a través de una manguera sin fugas. Eso es lo que busca la superconductividad: un estado en el que la electricidad se mueve por un material sin encontrar resistencia, lo que significa que no se pierde energía en el proceso. Suena verdaderamente bien, ¿verdad? Pues sí, pero el problema es que esto solo ocurre a temperaturas extremadamente bajas, casi tan frías como el espacio exterior. Para que se den una idea, estamos hablando de temperaturas cercanas al cero absoluto (-273.15 grados Celsius), lo que hace que mantener esas condiciones sea difícil y caro.

Recientemente, un grupo de científicos dio un paso importante para resolver este problema. Trabajaron con un material llamado óxido de cobre, cerio y neodimio (Nd2−xCexCuO4), que ya era conocido por sus propiedades especiales. Lo que descubrieron fue algo que no esperaban: los electrones en este material comienzan a emparejarse a temperaturas mucho más altas de lo que se pensaba posible, hasta 140 Kelvin (-133 grados Celsius). Y aunque estas temperaturas siguen siendo frías, son mucho más altas que las que normalmente vemos en los materiales superconductores tradicionales.

Ahora, vamos a simplificar un poco: para que ocurra la superconductividad, los electrones en un material necesitan formar lo que se conoce como un «par de Cooper». Esto es como si dos electrones, en lugar de moverse por su cuenta, decidieran viajar juntos como si fueran pareja. Cuando hacen esto, pueden moverse por el material sin que nada los detenga, lo que es esencial para que la electricidad fluya sin resistencia. En el material que estudiaron estos científicos, los electrones comenzaron a formar estos pares a temperaturas mucho más altas de lo esperado, lo cual es un gran avance.

Pero aquí está el detalle, aunque los electrones comenzaron a emparejarse, no llegaron al punto en el que podían moverse sin resistencia, es decir, no alcanzaron la superconductividad completa. Es como si estuvieran listos para correr una maratón, pero algo los estuviera frenando en la línea de salida. Aun así, este descubrimiento sugiere que, con un poco más de trabajo, podríamos encontrar la manera de hacer que estos electrones «crucen la meta» y se conviertan en superconductores a temperaturas mucho más altas.

FUENTE: BT Stock

Para entenderlo mejor, la superconductividad en materiales convencionales ocurre porque los electrones se emparejan a través de las vibraciones en el material. Pero en los cupratos, como el óxido de cobre, cerio y neodimio, el proceso es diferente y no se entiende completamente. Sin embargo, el hecho de que este material muestre señales de emparejamiento de electrones a temperaturas más altas nos dice que hay algo especial ocurriendo aquí, algo que podríamos aprovechar para diseñar superconductores más eficientes.

Aunque todavía estamos lejos de lograr la superconductividad a temperatura ambiente, este avance es un gran paso hacia esa meta. Los científicos ahora tienen una mejor idea de cómo se forman estos pares de electrones y están explorando maneras de manipular estos materiales para hacer que los electrones se muevan sin resistencia. Es un poco como encontrar una pista en un misterio, todavía no tenemos todas las respuestas, pero estamos un paso más cerca de resolver el enigma.


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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