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Ni sal ni el sazonador, este ingrediente hace que no pares de comer alimentos industrializados

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En el mundo moderno, la alimentación ha cambiado drásticamente debido al auge de los alimentos procesados y refinados, que han tomado un lugar prominente en nuestras dietas. Productos como la famosa Maruchan o las papas Sabritas no solo son deliciosos, parecieran tener un poder especial para mantenernos comiendo, incluso cuando sabemos que deberíamos detenernos. Parte de este fenómeno se debe a un aditivo que se ha vuelto común en estos productos y es el protagonista de a nota del día de hoy.

El glutamato es un aminoácido que se encuentra de forma natural en muchos alimentos como el tomate, el queso y las setas, pero cuando se utiliza en su forma concentrada como aditivo en alimentos procesados, actúa de manera diferente en nuestro cerebro. Este compuesto es conocido por potenciar el sabor umami, ese sabor que podríamos describir como “sabroso” o “delicioso”, y que juega un rol crucial en la manera en que percibimos el placer al comer.

A nivel fisiológico, el glutamato actúa como un neurotransmisor en el cerebro, específicamente en las neuronas excitatorias. Cuando consumimos alimentos que contienen glutamato monosódico, este puede sobreestimular las neuronas relacionadas con el gusto y el placer, lo que lleva a una mayor producción de dopamina, el neurotransmisor que nos hace sentir bien. Esta liberación de dopamina es la misma que experimentamos en situaciones placenteras, como al escuchar música que nos gusta o al tener una interacción social agradable.

FUENTE: Getty Images

Pero el problema no radica solo en que disfrutemos de un sabor agradable; el glutamato también tiene la capacidad de crear un ciclo de retroalimentación en el cual nuestro cerebro nos incita a seguir comiendo. En productos como las papas Sabritas, el lema “a que no puedes comer solo una” no es solo una frase publicitaria, sino que está respaldada por un diseño intencional de la comida para ser irresistible. El glutamato, en combinación con otros ingredientes como grasas y azúcares, crea un perfil de sabor tan complejo y satisfactorio que nos resulta difícil parar.

Esta tendencia a seguir comiendo puede tener consecuencias negativas para la salud, especialmente cuando se trata de alimentos que son nutricionalmente pobres y altos en calorías. El consumo excesivo de estos productos no solo puede llevar a un aumento de peso, sino también a problemas metabólicos como la resistencia a la insulina, la hipertensión y, a largo plazo, enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Es importante notar que aunque el glutamato monosódico ha sido objeto de controversias y se le ha relacionado con el «síndrome del restaurante chino», en donde algunas personas reportan dolores de cabeza y otros síntomas tras consumir grandes cantidades, la evidencia científica sobre estos efectos sigue siendo inconclusa. Sin embargo, lo que sí es claro es su capacidad para influir en nuestros hábitos alimenticios y en cómo respondemos a ciertos alimentos.

Para manejar mejor este impulso, es recomendable ser conscientes de los ingredientes en nuestros alimentos y tratar de equilibrar nuestra dieta con opciones más naturales y menos procesadas. De esta manera, podemos disfrutar de la comida sin caer en la trampa del exceso inducido por aditivos como el glutamato.


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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