Científicos tienen una nueva explicación para la reducción de la gran mancha roja de Júpiter

De acuerdo con la NASA, Júpiter es el planeta más grande de nuestro sistema solar, Júpiter es un gigante gaseoso compuesto principalmente de hidrógeno y helio. No por nada lleva el nombre de los grandes del Olimpo; Zeus; Júpiter en la mitología romana. Júpiter, cuenta con 79 lunas identificadas hasta el momento orbitando a su alrededor, muchas de ellas nombradas en honor a las amantes del dios, muchos coinciden en que en realidad es un pequeño sistema solar en miniatura.
La Gran Mancha Roja que identifica a Júpiter es el mayor vórtice anticiclónico, más adelante te decimos por qué, es muy parecido a una gran tormenta, un enorme remolino que según los científicos existe desde hace más de tres siglos y sus vientos en su periferia alcanzaba hasta los 680 km/h.
Pero ahora esta Gran Mancha Roja tiene a todos los científicos trabajando y es que se ha ido reduciendo durante la mayor parte de un siglo, en particular durante los últimos 50 años y los científicos tratan de averiguar las razones.

¿Cómo está compuesta la gran mancha roja?
Situada en el hemisferio sur de Júpiter, ahí se puede observar el óvalo naranja rojizo de alta presión, que gira y gira, tiene más de 16,000 kilómetros de ancho, un dato curioso es que gira contrario a las agujas de reloj, lo que lo convierte técnicamente en un anticiclónico de ahí el dato anterior.
Pero algo le está pasando a la Mancha Roja de Júpiter que se ha ido reduciendo durante los últimos 50 años, aunque su extensión latitudinal se ha mantenido relativamente constante, su extensión longitudinal se ha contraído de 40 grados a fines del siglo XIX a 14 grados en 2016, cuando la sonda espacial Juno de la NASA llegó al planeta para realizar una serie de órbitas.
De hecho, se confirmó por Caleb Keaveney, un estudiante de doctorado en la escuela de posgrado de Artes y Ciencias de Yale, además él es el autor principal de un nuevo estudio en la revista Icarus donde menciona.
«Muchas personas han observado la Gran Mancha Roja durante los últimos 200 años y quedaron tan fascinadas como yo, la mayoría de esas personas no eran astrónomos profesionales, solamente eran apasionados y curiosos. Eso, más la curiosidad que veo en la gente cuando hablo de mi trabajo, me hace sentir parte de algo más grande que yo«. Caleb Keaveney
Cabe destacar que esta mancha roja, encierra grandes misterios, aún no resueltos, pese a su arduo estudio constante. Los astrónomos no saben con exactitud cuándo se formó ni que la generó, así como tampoco porque si los colores de Júpiter son neutros, esa mancha es naranja-rojiza.
Hablemos del estudio de Keaveney
El estudio se llevó a cabo por el autor Keaveney, quien forma parte del Departamento de Ciencias Planetarias y de la Tierra de Yale, así mismo tuvieron participación los científicos Gary Lackmann de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y el científico Timothy Dowling de la Universidad de Louisville.

Te explicamos, los investigadores para este estudio utilizaron una serie de simuladores en 3D de la Gran Mancha Roja, tomando en cuenta las coordenadas isoentrópicas planetarias explícitas (EPIC) que es un modelo atmosférico para aplicaciones planetarias desarrollador por Dowling.
Como resultado, obtuvieron que la presencia de otras tormentas más pequeñas fortaleció la Gran Mancha Roja, provocando que esta creciera, así lo confirmó Keaveney.
«Descubrimos mediante simulaciones numéricas que al alimentar la Gran Mancha Roja con una dieta de tormentas más pequeñas, como se sabe si ocurre en Júpiter, podríamos modular su tamaño«, dijo Keaveney.
El modelo que utilizaron sé basa principalmente en sistemas de alta presión de larga duración observados en la atmosfera de la Tierra, son conocidos como «cúpulas de calor» o «domos«, estos son muy comunes en las corrientes en chorro del oeste que circulan por las latitudes medias de la Tierra, las cúpulas o domos juegan un papel importante en fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor y sequías.
Para terminar este estudio, Keaveney sostuvo que finalmente «Se ha demostrado que las interacciones con los sistemas meteorológicos cercanos sostienen y amplifican los domos de calor, lo que motivó nuestra hipótesis de que interacciones similares en Júpiter podrían sostener la Gran Mancha Roja. Al validar esa hipótesis, brindamos apoyo adicional a esta comprensión de los domos de calor en la Tierra»
De acuerdo con Keaveney, este tipo de estudios permitirían a más investigadores a estudiar nuevamente la formación inicial de la Gran Mancha Roja. Tal vez pronto tengamos noticias del gigante del sistema solar.
Referencia
Caleb W. Keaveney et al, Effect of transient vortex interactions on the size and strength of Jupiter’s Great Red Spot, Icarus (2024)
