¿Cómo se eligen los nombres de los asteroides y satélites?

¿Te has preguntado quién decide el nombre de los satélites y asteroides y en qué se basan para hacerlo? Una cuestión que, probablemente, no te habías hecho, pero que ahora resulta de gran importancia.
Como ya bien sabemos, nuestro sistema solar es solo una pequeñísima parte de lo que es todo el universo. Estamos conscientes de que ahí fuera, hay muchas cosas que conocemos, tanto como que no conocemos y que no imaginamos.
En esta ocasión nos enfocaremos en los satélites y asteroides, si bien sabemos qué son estos, la realidad es que solo muy pocos nos hemos puesto a pensar en el nombre de estos objetos.
Por asteroide entendemos que son pequeños objetos rocosos que orbitan alrededor del Sol. La mayoría de ellos viven en el cinturón de asteroides, región entre las órbitas de Marte y Júpiter, de acuerdo con el portal de la NASA Space Place.
Por otra parte, un satélite es un objeto que orbita alrededor de un planeta, según informa la European Space Agency. De estos satélites tenemos dos tipos; naturales (como la Luna) y artificiales, elaborados por humanos.
Ahora bien, ya sabemos un poco más de manera sencilla lo que son los asteroides y satélites, pero ¿alguna vez te has puesto a pensar en esos peculiares nombres que tienen? ¿Quién escoge el nombre? ¿Qué se toma de referencia para nombrarlos? Muchas dudas de este tipo vienen a nuestra mente ahora, y aquí te ayudaremos a resolver tu duda de manera rápida y sencilla.
The international Astronomical Union Minor Planet Center menciona que el científico que descubre el objeto es el que tiene el honor de ponerle el nombre.
Sin embargo, <<la numeración puede producirse después de tres oposiciones>> y revela que el descubridor del objeto se define de una de dos maneras:

Para objetos que tenía órbitas de oposición múltiple antes de la emisión de MPEC 2010-U20, o en el caso de que los objetos se conviertan en multioposición después de ese MPEC.
A su vez, el descubridor del objeto tiene el beneficio de proponer el nombre para el descubrimiento durante 10 años, es decir, por 10 años podrá pensar en dicho nombre y dar a conocer las razones por las que desea que sea ese.
El nombre que se le vaya a dar al objeto descubierto no tiene que prestarse a ofensas o que sea parte de algo comercial, y cuenta con un máximo de 16 caracteres.
Claro que pueden darse casos en los que el nombre de dicho objeto sea para conmemorar a una persona, sin embargo, deben haber pasado, al menos, 100 años de su muerte.
La decisión final, para saber si el nombre se queda o no, es de un grupo de 13 astrónomos de la Unión Astronómica Internacional de diversos países del mundo. Finalmente, toda vez que se llega a un acuerdo, se da a conocer el nombre del objeto descubierto.
No existe una base como tal para elegir el nombre, es decir, no tiene que ser forzosamente encaminado a algo de astronomía o el universo, pero sí hay reglas que tener en cuenta.
