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3 trucazos infalibles para quitar el ardor del picante en las manos

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La elaboración de platillos es considerada todo un arte sin duda alguna, creando admiración y agradecimiento de parte de los comensales a las personas que día a día satisfacen las necesidades alimentarias de una manera suculenta.

La variedad de combinaciones para la creación de platillos puede llegar a ser tan diversa como la imaginación y paladar de los chefs que siguen revolucionando la ingesta de diversos productos.

Dentro de la elaboración de comida existen diversos factores que juegan un papel crucial para obtener como resultado un platillo delicioso. Uno de los más importantes, sin duda alguna, es el famoso “sazón”, que se ve relacionado con la habilidad del cocinero, pero, también tenemos que considerar la elección de productos de calidad.

La cantidad de productos varia dependiendo de cada receta y la cocina del mundo dónde se estén elaborando los platillos, así como, la preferencia de ciertas especias sobre de otras. Sin duda alguna, en el continente americano se tiene una fascinación por el chile, un complemento primordial en su dieta.

El chile es un condimento picante que es implementado en diferentes culturas para su consumo siendo, incluso, la base de gran parte de la gastronomía. Entre los platillos elaborados con este producto se pueden destacar los adobos, moles y salsas (tanto de complemento cómo guisados), que le dan un toque de frescura a la comida.

Dependiendo de la región geográfica, el nombre con el que se le denomina a este producto de origen vegetal, puede ser muy variado, entre los cuales se incluye pimiento y ají. El chile es el fruto de las plantas del género capsicum, considerando a América del Sur cómo el lugar dónde se encuentra la mayor variedad de esta especie.

La presencia del chile en las culturas mesoamericanas es milenaria y su distribución se le atribuye a los dispersores biológicos de semillas, entre los cuales destacan los pájaros.

Este producto se puede ingerir de una forma muy variada, incluyendo su consumo fresco, deshidratado/seco, cocido, incluso, hoy en día lo podemos encontrar en su presentación procesada y enlatada, siendo exportados a todas partes del mundo.

Dentro de las propiedades de este fruto destacan el alto contenido de vitaminas A y C, carotenoides, fibra y minerales.

Durante la elaboración de platillos, la manipulación de este producto es inevitable y, aunque, algunos expertos recomiendan que exista una barrera (guantes) entre el chile y nuestras manos, lo cierto es que, pocas veces se toma esta medida preventiva, exponiendo la piel a un compuesto orgánico llamado capsaicina. Esta molécula es irritante para los mamíferos generando ardor en las superficies del cuerpo expuestas.

La presencia de capsaicina atribuye la característica de pungencia al chile y dependiendo del grado de concentración de esta molécula, se hace una clasificación del picor que puede llegar a tener.

De acuerdo con la UNAM, la capsaicina es utilizada cómo analgésico, anticancerígeno y antioxidante. Durante la ingesta del chile, las moléculas de capsaicina se unen a Receptores de Potencial Transitorio (RPT), que tienen como una de sus funciones la transmisión y regulación del dolor.

De acuerdo con un artículo, estos receptores se encuentran insertados en las papilas gustativas de la lengua, así como en nariz y piel y en contacto con la capsaicina genera un estimulo de calor al cerebro que, se ve expresado con la sensación de ardor.

Durante la preparación de alimentos, sabemos que es muy fácil exponernos al contacto directo con el picante y para aliviar la sensación de ardor te dejamos 3 excelentes trucos caseros, a continuación:

  • Alcohol: Aplicar un poco de esta sustancia a la concentración que se tenga en casa, ayudará a disminuir considerablemente el ardor. Deja actuar por 5 minutos, pasado el tiempo enjuaga con abundante agua y jabón; no olvides hidratar tu piel, ya que el alcohol.
  • Aceite: Aplica sobre tus manos unas gotas de aceite de oliva o de origen vegetal y esparce en la zona afectada, deja actuar durante 5 minutos o hasta que desaparezca o disminuya la sensación. Enjuaga con abundante agua y jabón.
  • Leche: Aplica un poco de este producto sobre un recipiente, puedes sumergir tus manos si la irritabilidad es alta o bien frotar sobre tus manos, pasados 5 minutos retira el residuo con abundante agua y jabón.

No olvides hidratar tus manos con una crema sin fragancia (para no generar mayor irritabilidad) al finalizar cualquiera de estos remedios, en especial el del alcohol que genera sensación reseca por la deshidratación qué provoca.


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