El último descubrimiento del Hubble que tiene desconcertados a los científicos

Gracias a los instrumentos que el humano ha creado con el fin de investigar lo que le rodea y lo que hay más allá de su visión, como ocurre con el espacio y hasta con el fondo del mar.
Para explorar el espacio, el humano ha creado instrumentos como los telescopios Hubble, James Webb, Euclid y muchos más, los cuales les han brindado a los investigadores y en sí, a todo el que se atreva a mirar las maravillas que se encuentran fuera de nuestro planeta.
Ejemplo de ello son las imágenes que recientemente uno de los telescopios de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), dio a conocer y en la que se revela la existencia de un agujero negro supermasivo que se encuentra alojado en la galaxia Andrómeda.
Un equipo científico liderado por el grupo Computational Astrophysics de la Universidad Observatorio de Múnich (USM) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) tuvieron la oportunidad de estudiar la manera en la que el agujero negro que se encuentra en el centro de Andrómeda está siendo “alimentado”.
Para hacer esto posible, dos potentes telescopios espaciales participaron en la investigación, encontrando así tanto el Hubble como el Telescopio Espacial Spitzer que este agujero negro en Andrómeda se alimenta por medio de largos filamentos de polvo y gas que se encuentran lejos del núcleo de la galaxia.
El IAC explica que el agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de la galaxia vecina tiene una masa de más de 100 millones la masa de nuestro Sol, aunque tanto este agujero como el Sagitario A, que se encuentra en el centro de nuestra galaxia, son los de menor actividad conocidos, pues emiten poca radiación.
Dichos filamentos se adentran progresivamente y en espiral en el agujero negro, algo parecido a cuando el agua se va por un sumidero, explica Almudena Prieto, quien es investigadora del IAC y coautora del estudio realizado, el cual se publicó en la revista The Astrophysical Journal.
A pesar de que los agujeros negros son “ansiosos devoradores de comida y aún así, delicados”, según palabras de Christian Alig, investigador del USM y primer autor del artículo. Igual señala que cuando se les alimenta lenta y progresivamente, no dejan señales de su comida, y cuando su alimentación es forzada y excesiva, su reacción es “violenta y agresiva”.
De acuerdo con información del IAC, el Hubble es capaz de ver el oscurecimiento producido por el polvo de los filamentos de luz visible, el Spitzer distingue los mismos filamentos de polvo, pero en rango infrarrojo.

Fue así que, gracias al trabajo y observaciones conjuntas de ambos telescopios que se pudo revelar una visión completa del proceso de acreción del material que está alrededor del agujero negro.
Las observaciones del Spitzer del núcleo de la galaxia de Andrómeda son más detalladas debido a la proximidad, estas son las más detalladas que se han obtenido de este telescopio hasta el momento, las cuales presentan un estilo de precisión comparable al que ha logrado por el Telescopio Espacial Hubble.
