Científicos hallaron “fósiles vivientes” en el lugar que menos esperaban del planeta

Una nueva expedición científica internacional se prepara para explorar la Fosa de Atacama en Chile, una de las zonas más profundas y menos conocidas de nuestro planeta. Esta misión tiene como objetivo principal identificar «fósiles vivientes«, especies que han permanecido prácticamente inalteradas desde su origen y que pueden brindarnos datos que desconocíamos sobre la evolución de la vida en la Tierra. La expedición, que tendrá lugar entre el 24 de mayo y el 6 de junio de este año, involucra a 20 investigadores de diversas nacionalidades, incluidos tres científicos chilenos.
La Fosa de Atacama, ubicada frente a la costa de Antofagasta, Chile, es una fosa oceánica que se extiende entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana. Esta zona, que alcanza profundidades superiores a los 8000 metros, es el punto más profundo del Pacífico sur oriental y es conocida por su actividad tectónica, siendo un área de gran interés para geólogos y oceanógrafos. La subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana es bien conocida por dar lugar a numerosos terremotos, lo que le ha creado la fama y también es característica de la zona.
La misión es liderada por el Centro de Astrobiología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España y cuenta con la participación de tres destacados investigadores chilenos. Estos científicos, junto con sus colegas internacionales, utilizarán tecnología avanzada, como el buque oceanográfico R/V Falkor y el vehículo submarino ROV SuBastian, para explorar el fondo marino y recolectar muestras.
Uno de los principales objetivos de esta expedición es identificar y estudiar «fósiles vivientes«, organismos que han permanecido sin cambios significativos durante millones de años. Estos seres pueden darnos información importante sobre la evolución y adaptación de la vida en condiciones extremas. La Dra. Banerjee, en particular, se centrará en el estudio de bacterias y hongos extremófilos, organismos que pueden sobrevivir en ambientes con alta presión, baja temperatura, escasa luz y nutrientes limitados, todas características presentes en la Fosa de Atacama.

El estudio de estos organismos extremófilos es lo más relevante que el estudio tiene para comprender cómo la vida puede adaptarse a condiciones extremas en la Tierra, ayudados de la astrobiología y la búsqueda de vida en otros planetas. Comprender cómo estos organismos sobreviven y prosperan en condiciones tan inhóspitas es un paso que nos acerca a la posibilidad de vida en ambientes extremos fuera de nuestro planeta.
Además de su valor científico, esta expedición tiene un importante componente educativo y colaborativo. Investigadores y estudiantes chilenos tendrán la oportunidad de trabajar junto a expertos internacionales, aprendiendo nuevas técnicas de muestreo y análisis. Este tipo de colaboración internacional es esencial para el avance del conocimiento científico y para la formación de futuros científicos, pues la ciencia funciona de ese modo.
La exploración de la Fosa de Atacama también es relevante en el contexto del cambio climático. A medida que las temperaturas globales aumentan y los ecosistemas se ven alterados, es crucial entender cómo las comunidades de microorganismos responden a todos estos cambios. La información obtenida de esta expedición puede ayudar a los científicos a comprender mejor el impacto del cambio climático en los ecosistemas marinos profundos y a desarrollar estrategias para su conservación.
