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Una investigación encontró bacterias que viven bajo nosotros y que respiran electricidad

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FUENTE: Amycaoart

Seguramente cuando hablamos de bacterias te imaginas una infección o una enfermedad cualquiera provocada por este tipo de microorganismos. Generalmente esta es la asociación que tenemos nosotros al formar parte del conocimiento que tenemos sobre las bacterias y que prácticamente nos han contado en nuestras clases de biología o microbiología.

Sin embargo, un reciente estudio ha publicado en Nature Communications que hallaron un grupo de bacterias que se encuentran debajo de la tierra, pero eso no es lo impresionante (pues hay millones viviendo ahí). ¡Lo más impresionante es que al parecer entre ellas fabrican una red de tipo eléctrica convencional similar a la que instalamos aquí en nuestras centrales eléctricas!

Este hallazgo podría cambiar por completo nuestra comprensión de la vida microscópica y por qué no, ayudarnos de ellas para poder hacer nuestra propia red eléctrica sustentable. Pero, vamos al grano ¿cómo funciona esto?

Resulta que la bacteria protagonista de este descubrimiento es  Geobacter sulfurreducens, una proteobacteria que ha desarrollado una adaptación única para vivir en ambientes con muy poco oxígeno o prácticamente con nada. Esta capacidad adaptativa plantea una pregunta interesante: ¿Cómo puede una bacteria respirar y obtener energía en ausencia de oxígeno? La respuesta a esta pregunta ha revelado un mecanismo de respiración completamente nuevo y sorprendente, muchos científicos argumentarían: “quizá se deba a un metabolismo muy similar a bacterias anaerobias como las del tracto gastrointestinal, etc” pero…¿Electricidad?

Lo que los científicos han descubierto es que estas bacterias utilizan unos filamentos externos, conocidos como «nanocables«, que se adhieren a su membrana celular. Estos nanocables actúan como conductores eléctricos, permitiendo que la bacteria libere el exceso de electrones al medio ambiente circundante. Estos electrones pueden ser transferidos a minerales y otros microorganismos, estableciendo así conexiones eléctricas y formando una red eléctrica subterránea incluso con otras de su especie.

En el estudio de este proceso se señala algo muy importante, un trabajo que desempeñan unas proteínas específicas llamadas citocromos. Estas proteínas son esenciales para generar los impulsos eléctricos que permiten a la bacteria liberar electrones a través de los nanocables y quedó demostrado en el estudio publicado. Sin los citocromos, la bacteria no podría llevar a cabo este proceso único de generación de electricidad.

Microfilamentos llamados «nanocables». FUENTE: Nature Communications

Este descubrimiento es especialmente emocionante porque podemos usarlas en el campo de la biotecnología y la ingeniería. Al igual que utilizamos microorganismos para fermentar cerveza y vino, estas bacterias podrían ser aprovechadas para generar electricidad de una manera más sostenible y eficiente. Podríamos utilizarlas para desarrollar nuevas tecnologías de generación de energía que sean respetuosas con el medio ambiente y que contribuyan a reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles.

Además, este hallazgo tiene el potencial de ayudarnos a abordar uno de los problemas más urgentes de nuestro tiempo: el cambio climático. Se estima que más del 50% de las bacterias tienen la capacidad de eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera. Así que podríamos utilizar estas bacterias para poder fabricar biomateriales que sean el sustento climático y no depender de nuestros combustibles actuales, ¡ah! y reducir nuestra huella de carbono.

Los investigadores están emocionados con las posibilidades que este descubrimiento ofrezca esta interesante aplicación y están trabajando para explorar cómo podemos utilizar estas bacterias en beneficio de la sociedad.


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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