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¿Cada cuánto tiempo debo cambiar la ropa de cama y cómo lavarla correctamente?

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La ropa de cama, como lo son las sábanas, debe ser cambiada cada cierto tiempo, esto con el fin de asegurar una correcta higiene y no tener miles de ácaros. A continuación, te diremos cada cuánto tiempo debes cambiar las sábanas y cómo debes lavarlas de manera correcta.

Nuestra habitación es uno los lugares más cómodos de todo el hogar o al menos eso debería de ser. No se habla de lujos, sino de limpieza e higiene, así como de un colchón para dormir, hay que tener muy en cuenta eso.

Desde pequeños nos enseñan que, al llegar a casa, antes de acostarnos, debemos cambiarnos la ropa que traemos puesta, así como lavarlos las manos, cara y dientes. Después de realizar este pequeñísimo proceso, podemos proceder a acostarnos con total comodidad sobre nuestra cama limpia.

Podemos creer que, si no vemos tierra en nuestras manos, cara o ropa, no traemos nada de suciedad, pero la realidad es que las partículas de polvo son tan pequeñas que no alcanzamos a verlas.

Las bacterias y ácaros son lo más propenso a desarrollarse en una cama que no ha tenido una buena higiene o a la que no le han cambiado las sábanas con regularidad, y estamos seguros de que si vieras la imagen de un ácaro obtenida por un microscopio, no dudarías ni un segundo en cambiar la ropa de tu cama con frecuencia.

Ahora bien, ¿cada cuánto tiempo debo cambiar la ropa de mi cama?

El microbiólogo Philip M. Tierno revela que tanto las sábanas como las fundas de almohadas deben ser lavadas cada semana, al menos una vez (siendo esto lo mínimo). De igual manera, la cobija que le pongas encima a la sábana.

En cuanto al lavado de toda la ropa de cama, debe ser específico, dado que no estás lavando prendas de vestir.

Crédito de imagen: Cuídate Hoy

Mayo Clinic revela que toda ropa de cama (sábanas, mantas, fundas de almohadas, cubrecamas) debe ser lavada con agua caliente a una temperatura de 54 grados centígrados, esto con el fin de <<matar los ácaros del polvo y eliminar alérgenos>>.

Pero en caso de no tener agua caliente a la mano, puedes optar por usar la secadora, deja la ropa de cama dentro de esta durante 15 minutos a la misma temperatura (54 grados centígrados).

Posterior a esto lava la ropa de cama como lo haces siempre y vuelve a meter a la secadora para poder secar todo, de esta manera te asegurarás de que toda bacteria, germen, ácaro y suciedad se haya ido de manera definitiva.

Por último, pero no menos importante, no permitas que tu habitación se vuelva un lugar húmedo, dado que los ácaros son amantes de estos sitios. Abre ventanas y puertas cuando estés presente durante el día, y deja que tu cama ‘respire’ sin colocarle sábanas u otras cosas, permite que esté así durante una hora, al menos, y tiende con ropa de cama limpia.


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