Cómo ‘curar’ una olla de barro nueva: La técnica definitiva para lograrlo

¿Tienes una olla de barro nueva? ¿No sabes cómo ‘curarla’ antes de usarla? ¡Tranquilo! Aquí te decimos cómo lograrlo sin fallar en el intento, así que presta mucha atención y toma nota.
Las ollas o cazuelas de barro son de las herramientas de cocina más empleadas, si bien resulta ser cierto que hay de otros materiales, la realidad es que nos encanta usar este tipo de ollas o cazuelas, dado que brindan un ‘sabor único’.
Si conoces sobre esto, debes de saber que se tiene que limpiar perfectamente una olla o cazuela de barro nueva antes de usarla, siendo esto a lo que se le conoce como ‘curar’ la olla. ¿La razón? Es para evitar que la comida adquiera un sabor extraño, así como que se vayan a formar hongos en su interior.
Recientemente, se ha dado a conocer que las ollas, cazuelas y más utensilios de barro de cocina han presentado niveles de plomo, algo que resulta altamente peligroso, dado que puede resultar en una intoxicación para quien consume la comida cocinada en el material de barro.
‘Curar’ una olla de barro tiene un objetivo, ‘cerrar’ los poros que se encuentran en estos utensilios de cocina, y de esta manera lograr que se vuelvan más resistentes a las altas temperaturas a las que serán sometidos al momento de cocinar.
Ahora bien, ¿de qué manera debemos ‘curar’ nuestra olla o cazuela de barro de manera eficaz? Si no lo sabes, entonces presta mucha atención, ya que puedes hacerlo de tres maneras.
La primera opción es hacerlo a base de agua y aceite comestible o manteca, lo único que deberás hacer será colocar agua dentro de un recipiente más grande que la cazuela u olla de barro y dejarla ahí por un día completo.

Al día siguiente, coloca todo junto a fuego lento y una vez que esté caliente, con mucho cuidado, retírala del agua y coloca aceite comestible o manteca por dentro apoyándote de una brocha o trapo.
La segunda opción es bastante parecida, solo que en esta ocasión pondrás agua dentro de la olla (sin necesitar un recipiente más grande), coloca la olla o cazuela a fuego y permite que el agua se evapore.
Toda vez que suceda lo anterior, procede a agregar aceite o manteca con una brocha especial o trapo, teniendo cuidado de no quemarte.
Y, por último, también puedes ayudarte de vinagre y ajo si no tienes manteca o aceite. La manera de usar estos dos ingredientes (vinagre y ajo) será; colocar la olla o cazuela en agua fría durante toda la noche, a la mañana siguiente retírala y corta un diente de ajo a la mitad para empezar a frotarla por todo el interior, si se acaba esa mitad de ajo, puedes usar la otra.
Agrega el vinagre (sin retirar el ajo) y coloca en la estufa para permitir que empiece a calentar a punto de que hierva un poco. Toda vez que ocurra, con extremo cuidado retira el vinagre y permite que enfríe para lavarla como acostumbras a lavar todos tus utensilios.
