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La peligrosa razón por la que NO se debe de comer la cabeza de los camarones

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Crédito de imagen: pixelshot.

¿Alguna vez has escuchado que, cuando se trata de comer mariscos como camarones, lo más adecuado es evitar el consumo de la cabeza de estos animales? En esta época del año, es muy común para las personas deleitarse de la gastronomía marina, la cual, aunque puede ser deliciosa y nutritiva, no se salva de tener ciertas advertencias durante su ingesta, como aquella que nos indica que, en lo que respecta a los camarones, lo mejor es evitar el consumo de la porción de la cabeza.

En general, es muy posible que la mayoría de nuestros lectores haya escuchado esta advertencia, sin embargo, también es probable que muchas personas no tengan la seguridad de si este consejo es verídico o si solo es un mito o creencia dentro de la gastronomía marina. Para resolver esto, el día de hoy te contaremos cuál es la razón por la que muchas personas emiten esta advertencia, así como qué es lo que dice la ciencia al respecto.

Así que, si te interesa conocer esta información, te invitamos a seguir leyendo este artículo, pues te contaremos todos los detalles de esto a continuación.

¿Por qué se recomienda no comer la cabeza de los camarones?

Al disfrutar de un plato de camarones en alguna de sus múltiples preparaciones hay personas que disfrutan de saborear la cabeza de estos mariscos y absorber el ‘jugo’ que esta porción del animal contiene, incluso hay quienes consumen esta parte del alimento, sin embargo, es una recomendación casi universal el evitar realizar estas prácticas.

La razón de esto es debido a que se considera que la cabeza es la parte del crustáceo que contiene niveles más altos de metales pesados como plomo (Pb), cadmio (Cd), arsénico (As), cromo (Cr), mercurio (Hg), entre otros, los cuales, como bien sabemos, en altas concentraciones y tras exposiciones constantes y prolongadas pueden ser muy peligrosos para la salud, generando alteraciones en diversos órganos o incluso aumentando el riesgo de cáncer.

Crédito de imagen: Elle Hughes de Pexels.
¿Qué dice la ciencia al respecto?

Lo primero que debes de saber sobre esta cuestión es que diversas industrias generan una cantidad inmensa de desechos, en muchos de los cuales se encuentran múltiples metales pesados que constituyen un riesgo para la salud. Sobre esto, debido al tratamiento que se tiene de dichos desechos, gran parte de esta contaminación llega a los medios acuáticos en donde entran en contacto con las especies que en estos habitan, incluyendo aquellos que se explotan para el consumo humano.

Específicamente hablando sobre los camarones, se sabe desde hace mucho tiempo que estos constituyen un animal que por sus características tiende a acumular metales pesados en diversos órganos del sistema, lo que implica un riesgo de que estos elementos se transfieran a los humanos a través de su consumo y, por lo tanto, que su ingesta sea un riesgo para la salud de las personas.

Sobre esto, debes considerar que en estudios actuales se ha encontrado que, aunque ciertamente hay presencia de metales pesados en diversas partes de los camarones, la concentración de estos suele ser inferior a los limites que se han establecido como seguros, lo que implica que la probabilidad de riesgo por la ingesta de estos alimentos es muy baja.

¿Qué hay acerca de la cabeza de estos crustáceos?

En general, se sabe que los niveles de metales pesados en los camarones puede depender de la especie de la que se trate, así como del metal en cuestión, sin embargo, los estudios han demostrado que ciertos metales pesados suelen tener una acumulación mayor en algunas regiones de estos animales, como la cabeza.

Por esta razón, algunas agencias de seguridad alimentaria han lanzado la advertencia de evitar el consumo de la cabeza de estos crustáceos, debido a que en esta región se pueden encontrar los niveles más altos de ciertos metales pesados, como el cadmio, sobre el cual se ha reportado que la ingesta de la cabeza de ciertos crustáceos supone la exposición a hasta 4 veces más del cadmio. Esto es así debido a que este metal pesado se acumula especialmente en el hepatopáncreas, el cual se encuentra en la cabeza de estos animales.

Asimismo, algunos estudios también han demostrado que ciertos metales pesados suelen acumularse preferentemente en la cabeza, encontrando niveles más elevados que los que hay en el resto del cuerpo, lo que se debe en gran parte a que es el hepatopáncreas el órgano que tiende a la mayor bioacumulación en comparación con otros órganos y tejidos de los camarones.


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