Astronomía

Terminado el mapa en 3D que muestra todos los agujeros negros supermasivos actuales

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FUENTE: arthurmarcinecphotos-Canva

Cuándo se descubrieron los agujeros negros no sabíamos a lo que nos enfrentábamos. Muchos científicos trataron de estudiarlos, sí, tuvieron éxito pero realmente siguen muchos misterios sin resolverse sobre su funcionalidad y exactamente cómo es que trabajan. Precisamente, se ha recolectado todo sobre ellos y se ha compactado en un mapa mediante los estudios previos que se han hecho sobre ellos, ubicación, dimensión, tamaño, etc. Pero, ¿cómo los estudian los astrónomos? ¿Y con qué herramientas cuentan para descifrar estos gigantes del cosmos?

Estudiar estos vórtices es una tarea monumental para los astrofísicos, similar a trazar un mapa detallado de un océano en constante movimiento. Sin embargo, gracias a los avances tecnológicos y a que casi no descansamos de generar ideas y preguntarnos cosas, estamos más cerca que nunca de saber los secretos que estos gigantes ocultan.

¿Cómo es posible adjuntar todos estos agujeros en un solo mapa?

La tarea no es nada difícil, para emprender esta monumental tarea, los astrónomos utilizan herramientas avanzadas, siendo el telescopio espacial Gaia una de las más potentes. De hecho, fue diseñado originalmente para estudiar estrellas en nuestra galaxia, pero Gaia ha superado todas las expectativas al identificar cuásares, que son núcleos galácticos impulsados por agujeros negros supermasivos. Estos cuásares son tan brillantes que pueden iluminar largas extensiones del espacio, permitiendo a los científicos detectarlos sin problema alguno a distancias astronómicas.

Con los datos recopilados por Gaia, los astrónomos han logrado confeccionar el mapa tridimensional más grande hasta la fecha de agujeros negros supermasivos activos. Este gran trabajo sin duda, es un avance significativo que nos ayudará a comprender la materia oscura y la estructura del universo. Imagina 1,3 millones de puntos luminosos repartidos por el universo visible, cada uno de ellos representando un cuásar, y detrás de cada cuásar, un agujero negro supermasivo en acción. ¡Es un trabajal impresionante! Por fin, podremos visualizar una porción significativa del cosmos en una escala que nunca antes se había podido ver

Pero Gaia no estuvo solo en esta misión. Los astrónomos combinaron los datos de este telescopio con información del Explorador de Encuesta Infrarroja del Telescopio Infrarrojo de Campo Amplio de la NASA y el Sloan Digital Sky Survey. Esta sinergia de datos permitió a los científicos refinar todavía más su mapa, eliminando «contaminantes» como estrellas y galaxias, y logrando así un retrato más preciso de los cuásares y, por ende, de los agujeros negros supermasivos que los impulsan.

FUENTE: G1noticiario

David Hogg, un destacado astrónomo del Instituto Flatiron de Nueva York, comentó la importancia de este nuevo mapa no solo por su tamaño, sino por la extensión del universo que abarca. Es como tener una visión panorámica de una parte PEQUEÑA del cosmos, algo que nunca antes habíamos logrado con tanto detalle y precisión y ahora que contamos con la tecnología, claro que nos parece impresionante este hito.

Ahora, ¿por qué es tan emocionante este mapa para la comunidad científica?

Los agujeros negros supermasivos, con masas que pueden ir desde 100,000 hasta 10,000 millones de veces la de nuestro Sol, suelen residir en el corazón de las galaxias. A medida que estos gigantes devoran material, generan cuásares extremadamente brillantes. Estos cuásares, debido a su luminosidad, actúan como faros en el espacio profundo, ayudando a los científicos a mapear la materia oscura y a entender cómo ha evolucionado el universo a lo largo de sus miles de millones de años de existencia.

El nuevo mapa no solo ofrece una visión contemporánea de los cuásares, sino que también nos ofrece una mirada al pasado. Al compararlo con el fondo cósmico de microondas, la radiación más antigua detectable del universo, los científicos pueden observar imágenes de cuando el universo era un bebé, con solo 1,500 millones de años, contrastando con su edad actual de aproximadamente 13,700 millones de años.

El artículo original donde se muestra en mapa está publicado en The Astrophysical Journal


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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