Astronomía

El James Webb lo vuelve a hacer: Ahora descubre una “galaxia zombi“ que resucitó en el universo

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Las galaxias siempre nos han asombrado, desde tiempos remotos mirábamos al cielo con la esperanza de poder algún día formar parte de ellas o bien si no lo hacíamos, por lo menos estudiarlas. Sin embargo, como todo en esta vida tiene que nacer y, eventualmente, morir.

¿Cómo nacen y mueren las galaxias?

Desde su nacimiento en las nebulosas de gas primordial, las galaxias han sido creadas gracias a la formación estelar. Todo el gas, comprimido por la gravedad, da origen a estrellas jóvenes y brillantes que iluminan el cielo de noche. Sin embargo, este proceso no es infinito. Con el tiempo, este gas disponible para formar nuevas estrellas se va agotando poco a poco, y las galaxias gradualmente van viendo el fin de su producción estelar. Este ciclo de vida puede tardar miloes de millones de años, pues e trata de muchas estrellas que terminan naciendo y muriendo por largos períodos.

Recientemente, los científicos han presenciado un fenómeno intrigante. Utilizando el telescopio espacial James Webb, descubrieron una galaxia que había sido considerada extinta, pero que aparentemente ha resucitado. Esta galaxia, que se encuentra a unos 700 millones de años-luz de distancia, presenta características únicas que desafían nuestra comprensión actual de la evolución galáctica.

La galaxia en cuestión exhibe signos de haber experimentado una intensa fase de formación estelar hace aproximadamente entre 30 y 90 millones de años, antes de que esta actividad se detuviera abruptamente. Esto sugiere que la galaxia pasó por un período de inactividad temporal, conocido en astronomía como miniextinción, antes de volver a encender su forja estelar. A pesar de su antigüedad relativamente predispuesta y su masa comparativamente baja, esta galaxia sigue formando estrellas, dejándonos en claro este raro fenómeno que sin duda pone a dudar a los astrónomos.

¿Cómo muere una galaxia?

La «muerte» de una galaxia, en términos cósmicos, está vinculada al agotamiento de su suministro de gas interestelar, que es el combustible fundamental para la formación de estrellas. A medida que las estrellas envejecen y consumen su combustible nuclear, eventualmente se convierten en gigantes rojas, supernovas u otros tipos de estrellas en el último tramo de su vida. Estas estrellas liberan material enriquecido con elementos pesados al medio interestelar a través de procesos como la expulsión de sus capas exteriores o explosiones violentas.

La galaxia «muerta» más antigua descubierta hasta ahora (al 6 de marzo de 2024). FUENTE: JADES Collaboration.

Este material enriquecido es crucial para la formación de nuevas estrellas y sistemas planetarios, pero también contribuye al agotamiento gradual del gas disponible en la galaxia. A medida que pasa el tiempo, la tasa de formación estelar disminuye a medida que el gas se dispersa y se diluye en el espacio intergaláctico, o bien se condensa en formas que dificultan su participación en la formación de estrellas.

En una escala de tiempo cósmica, las galaxias eventualmente pueden agotar por completo su suministro de gas, dejando de producir nuevas estrellas. En este punto, la galaxia se convierte en lo que se conoce como una «galaxia pasiva» o «muerta», donde la mayoría de sus estrellas son mayores y ya no se forman nuevas estrellas con frecuencia. Estas galaxias generalmente exhiben una baja tasa de formación estelar, y su luz dominante proviene de estrellas envejecidas.


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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