Por primera vez, los geofísicos logran transformar CO2 en rocas bajo el suelo

La contaminación atmosférica es un problema serio que enfrentamos hoy en día. Básicamente, se trata de la acumulación de sustancias dañinas en el aire que respiramos. Una de esas sustancias es el dióxido de carbono (CO2), que es liberado principalmente por actividades humanas como la quema de combustibles fósiles, la industria y la deforestación.
Este CO2 contribuye al llamado «efecto invernadero«, que es como una manta invisible que atrapa el calor en la atmósfera y causa que la temperatura del planeta aumente. El resultado es lo que conocemos como cambio climático, con efectos como el derretimiento de los casquetes polares, el aumento del nivel del mar y fenómenos climáticos extremos.
Para abordar este problema, los científicos han estado buscando formas de eliminar el CO2 de la atmósfera y almacenarlo de manera segura, para que no contribuya al calentamiento global. Una de estas soluciones es almacenar CO2 bajo tierra, y al parecer, ya lo han estado logrando según una reciente investigación.
El almacenamiento subterráneo implica tomar el CO2 de la atmósfera y bombearlo bajo tierra, donde se almacena en formaciones geológicas como capas de roca porosa. El problema es que, a veces, este gas puede escapar de estas formaciones y volver a la atmósfera, lo que anula el propósito de almacenarlo en primer lugar.
Es aquí donde entra en juego la «mineralización de carbono«. Este proceso convierte el CO2 en roca sólida, lo que lo hace mucho más seguro y estable a largo plazo. Sin embargo, el proceso de mineralización de carbono puede ser bastante lento en condiciones naturales, llevando años para completarse.
¿Cómo fue el estudio?
Aquí es donde los científicos han hecho un descubrimiento particularmente agradable para el medio ambiente. Han encontrado microorganismos, específicamente bacterias geobacillus, que pueden acelerar drásticamente el proceso de mineralización de carbono. Estas bacterias son capaces de consumir CO2 gaseoso y convertirlo en roca sólida en un tiempo récord de solo diez días.

Este hallazgo es significativo porque ofrece una forma mucho más rápida y efectiva de almacenar CO2 de manera segura bajo tierra. Con la ayuda de estos microorganismos, podríamos ser capaces de almacenar grandes cantidades de este gas en formaciones geológicas de manera permanente, sin temor a que escape de nuevo a la atmósfera.
Esto podría tener importantes implicaciones en la lucha contra el cambio climático. Al poder almacenar CO2 de manera segura y permanente, podríamos reducir significativamente nuestra huella de carbono y limitar el calentamiento global y los bruscos cambios climáticos que estamos viviendo hoy en día.
Ahora bien, este hallazgo podría ser importante para las antiguas minas o depósitos de gas y petróleo abandonados como sitios de almacenamiento de CO2. Pues podría ayudar a revitalizar áreas que de otra manera estarían en desuso, al tiempo que contribuye a mitigar el cambio climático.
Como puedes ver, queda demostrado el buen uso de las bacterias para tan enorme proyecto que ayudará sin duda, a combatir el cambio climático en la Tierra para las generaciones futuras.
