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Cómo sembrar girasoles en maceta: la guía definitiva para lograrlo en casa solo con semillas

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¡Si eres amante de los girasoles, esta nota te interesará mucho! Te decimos cómo puedes lograr sembrar y tener tus propios girasoles en macetas y sin fallar en el intento.

Los girasoles son las plantas más deseadas por muchos, y no es para menos, ese color tan vivo que poseen, así como su perfecta forma, los hacen ser las flores favoritas de una gran parte de personas.

No es novedad saber cómo lograremos sembrar una planta, pero si estás iniciando en el mundo de las flores y la vida del jardín, entonces esta guía es perfecta para ti.

De acuerdo con el National Sunflower Association, el girasol <<era una cosecha común entre las tribus indias americanas de Norteamérica. Estadios sitúan sus cultivos en Arizona y Nuevo México>>.

Si bien son flores bastante bellas y decorativas, también pueden ser de las que necesitan los cuidados más estrictos de entre todo tu jardín, pero ¡tranquilo! Eso no quiere decir que no puedas mantenerla bien para que crezca sana y dé sus mejores flores.

El Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas, hace de nuestro conocimiento que este tipo de plantas tienen una alta tolerancia y resistencia al frío, por lo que, por este lado, tenemos las cosas a nuestro favor, pero ¡quédate a ver cómo puedes cultivar tus propios girasoles y lograr que crezcan sanos!

Para lograr empezar con el proceso de cultivar necesitarás tener a la mano:

Semillas de girasol

Agua

Tierra limpia y fértil

Sustrato

Maceta pequeña

Pala de jardinería

Vaso o recipiente hondo de plástico

Y para llevar a cabo dicho procedimiento deberás seguir al pie de la letra las instrucciones:

1. Agarra tus semillas de girasol y adéntralas al vaso o recipiente hondo, según tengas a la mano

2. Cuando las tengas dentro, agrega agua a manera de que queden bien cubiertas y déjalas ahí durante una hora.

Crédito de imagen: Huerto en casa

3. Mientras la hora pasa, procede a agregar la tierra limpia y fértil a tu maceta

4. Ya que haya pasado la hora completa, retira las semillas y colócalas sobre la tierra en la maceta

5. Cubre las semillas con el sustrato, tratando de que queden bien tapadas todas y empieza a aplanar con la pala levemente.

6. Cuando la tierra esté uniforme, agrega agua, pero apóyate de una botella con atomizador, de esta manera podrás rociar la tierra sin permitir que se encharque o caiga un chorro directo sobre las semillas.

7. Espera una semana (dentro de este tiempo tienes que revisar que no se acomoden plagas o se seque) y retíralas cuando hayan abierto.

8. Trasplanta tus semillas abiertas a una maceta más amplia y de igual manera con tierra limpia y fértil.

9. Vuelve a agregar agua con la botella para rociar, y coloca tu maceta al Sol.

Recuerda agregar una buena nutrición, de esta manera asegurarás su crecimiento, y, sobre todo, no la dejes tanto tiempo sin agua o la encharques. Sigue paso por paso y lograrás obtener un buen resultado.


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