Científico trabajó 35 años un experimento y acaba de descubrir algo clave en la evolución humana

Hay un científico que, hasta la fecha, ha dedicado más de 35 años a observar bacterias para entender cómo evolucionan. Sí, ¡bacterias! Suena un poco curioso trabajar con bacterias en un tema de evolución. Pero los resultados de este experimento son tan asombrosos que realmente vale la pena prestar atención.
Richard Lenski comenzó su odisea científica en 1988 con una idea bastante sencilla: observar 12 grupos de bacterias para ver cómo cambian con el tiempo. Al principio, pensó que el estudio duraría solo unos meses, pero los resultados iniciales lo sorprendieron tanto que aquí estamos, 35 años después, presenciando cómo estas bacterias ingenian formas de evolucionar.
Ahora, ¿qué encontró en este largo camino?
Lenski se dedicó a cultivar bacterias Escherichia coli, que son compañeras habituales de nuestros intestinos. Les proporcionó las condiciones perfectas para vivir y crecer, y lo que descubrió fue asombroso. En tan solo un día, estas bacterias generan siete generaciones, sobreviviendo con agua, sales y glucosa, como si tuvieran un festín de microorganismos. Pero aquí viene lo fascinante: cada uno de los 12 grupos de bacterias tiene su propia historia evolutiva.
En la generación 31,500, algo extraordinario ocurrió. Una de las colonias de bacterias aprendió a alimentarse de citrato de sodio, un componente de su entorno de cultivo. Este descubrimiento les otorgó una ventaja única, y ¡voilà!, nació una nueva especie. Pero aquí está el giro: esto solo sucedió en uno de los 12 grupos.
¿Por qué debería importarnos este experimento?
Bueno, el objetivo fundamental es entender cómo las bacterias cambian con el tiempo, cómo mutan. Después de estos 35 años, se descubrió que solo una de cada mil bacterias experimenta una mutación. Puede sonar a poco, pero con millones de bacterias en juego, se están produciendo alrededor de un millón de mutaciones cada día. Este experimento de Lenski nos ofrece una visión de lo que podría haber sucedido durante 1.5 millones de años de evolución humana.
Hablemos ahora del experimento de forma más puntual
Lenski tenía tres cosas clave en mente. Primero, quería entender la velocidad a la que estas bacterias evolucionan, algo así como ver una película a cámara rápida, pero con microorganismos. Segundo, buscaba si lo que sucedía era repetible, como un patrón que se repite. Y tercero, intentaba entender cómo los cambios en las bacterias a nivel físico (fenotípico) y genético (genotípico) se relacionan entre sí. En palabras más simples, quería saber cómo los genes afectan la apariencia y el comportamiento de estas bacterias en diferentes entornos.

Al principio, esos eran sus objetivos principales, pero con el tiempo y los arduos descubrimientos, Lenski y su equipo ahora están tratando de responder a nuevas preguntas. Las poblaciones de bacterias crearon situaciones nuevas y emocionantes que merecen un análisis más profundo. Parece que cada frasco tiene su propia historia evolutiva, ¿no es fascinante?
Es increíble como pueden cambiar las cosas de generación en generación ¿Es todo aleatorio o hay algún tipo de plan detrás? Estas son las preguntas que Lenski y su equipo están tratando de responder mientras continuamos viendo la asombrosa película de la evolución, protagonizada por las ya conocidas bacterias Escherichia coli. ¡Quién hubiera pensado que las bacterias podrían tener tanto que contarnos sobre nuestro propia historia evolutiva!
