7 trucazos para quitar un tornillo oxidado y apretado en segundos y sin tanto esfuerzo

Estamos tratando de desarmar algo hecho de madera y nos encontramos con esos tornillos que parecen tener soldadura en forma de óxido, ¡es un rollo! Además, si no los tratamos bien, pueden hacerle daño a la madera. Pero calma, porque hay una manera de lidiar con ellos sin volverse loco. Vamos a ver paso a paso cómo sacar esos tornillos oxidados de la madera sin que nos cueste demasiado tiempo ni esfuerzo y lo mejor, usando ciencia.
El óxido en los tornillos, ¿qué es eso?
Primero, necesitamos entender por qué estos tornillos se oxidan. El óxido, o como le dicen algunos, la herrumbre, es básicamente lo que pasa cuando el metal, el oxígeno y el agua interaccionan juntos. Esta mezcla crea una capa de corrosión en el metal, haciéndolo más débil. Y sí, los tornillos de hierro o acero son los más propensos a este problema. Si a eso le sumamos que están expuestos al clima y a la humedad, pues ahí tienes la receta perfecta para que te cueste tanto quitar un tornillo oxidado.
Pasos para quitar tornillos oxidados
Reúne las herramientas
Antes que nada, asegúrate de tener a mano un destornillador o taladro eléctrico, extractor de tornillos, martillo, alicates, lubricante, y no olvides las gafas y guantes de seguridad.
Chequea el estado del tornillo
Antes de lanzarte a la acción, échale un ojo al tornillo y evalúa qué tan apretado está. Desde el óxido leve hasta la oxidación extrema, esto te ayudará a saber qué hacer.
Dale lubricante al asunto
Agarra aceite resbaloso y échaselo al tornillo. Déjalo ahí un rato para que el aceite haga su trabajo. Pero cuidado, no queremos manchar la madera. En algunos países los conocen como “aflojatodo”
Usa el destornillador o taladro
Después de que el lubricante haya hecho su trabajo, intenta sacar el tornillo con un destornillador o taladro eléctrico. Ponle ganas y gira en sentido contrario a las agujas del reloj.
Si falla, usa el extractor de tornillos
Si los métodos comunes no funcionan, entra en escena el extractor de tornillos. Es como una herramienta que sujeta al tornillo y facilita su salida. ¡Usa la broca o birlo correcto y dale para adelante!
Perfora o haz una nueva ranura
Si el tornillo está realmente apretado y su cabeza está hecha un desastre, puedes intentar perforar un agujero pequeño en el centro de su cabeza. Luego, con un destornillador o taladro, trata de girarlo en sentido contrario a las agujas del reloj.

Calor
Y si estás tratando con un tornillo de metal o algo más complicado, si ya de plano no has conseguido el objetivo, aplicar calor puede ayudar a soltar el óxido. Un secador de pelo o una pistola de calor pueden hacer el truco. Pero ojo, ¡no te quemes! Calienta un poco, golpea suave la cabeza del tornillo y prueba girarlo de nuevo.
Quitar esos tornillos que se sienten como si estuvieran soldados no tiene por qué ser una misión imposible. Con las herramientas adecuadas y siguiendo estos pasos sencillos, puedes hacerles frente sin romperte la cabeza ni estropear la madera. La clave está en tener paciencia, evaluar bien la situación y usar las herramientas de manera inteligente.
