Así se distingue un paro cardíaco de un infarto, síntomas y cómo actuar en cada caso

Según la Organización Mundial de la Salud, más de 4 de cada 5 defunciones por enfermedades cardiovasculares se deben a cardiopatías coronarias y accidentes cerebrovasculares, y esas aparecen prematuramente en personas menores de 70 años. Dicho esto, es esencial comprender las diferencias entre dos términos que a menudo se entrelazan: el infarto y el paro cardíaco. Ambos son eventos críticos relacionados con el corazón, pero sus características y consecuencias varían significativamente.
Infarto
El infarto, también conocido como ataque cardíaco, surge cuando el flujo de sangre que llega al corazón se ve bloqueado o gravemente reducido. Este bloqueo generalmente se origina en la acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias en las arterias coronarias. Por ejemplo, en personas que tienen obesidad e hipertensión, tienen más riesgo de sufrir un bloqueo en este tipoi de arterias dentro de la zona del músculo cardíaco.
Los síntomas de un infarto varían, pero entre los más comunes se encuentran el dolor opresivo en el pecho, que puede irradiarse a otras partes del cuerpo como el hombro, brazo, espalda, cuello, mandíbula o abdomen. Además, náuseas, sudor frío, dificultad respiratoria, acidez estomacal o indigestión, síncope o mareos son signos que no deben pasarse por alto. Es importante señalar que estos síntomas pueden manifestarse horas, días o incluso semanas antes de que ocurra el evento cardiovascular, siendo el dolor en el pecho un posible signo de alerta temprana.
Paro cardíaco
Por otro lado, el paro cardíaco se define como la pérdida violenta de la función cardíaca, la respiración y posteriormente, el conocimiento. Aquí, es sistema eléctrico del corazón es el más afectado, interrumpiendo la acción de bombeo y obstruyendo el flujo sanguíneo al cuerpo. Sus síntomas pasan de repente e incluyen el colapso súbito, la ausencia de pulso, la falta de respiración y la pérdida del conocimiento.
Lo que puede salvar la vida a alguien que sufre en un paro cardíaco es la intervención INMEDIATA. Prestar atención médica adecuada y rápida puede marcar la diferencia. La aplicación de reanimación cardiopulmonar (RCP), el uso de desfibriladores o incluso la realización de compresiones rápidas en el pecho aumentan significativamente las posibilidades de sobrevivir hasta que llegue el personal de urgencia.
Síntomas advertidos
Previamente a un paro cardíaco repentino, algunas señales pueden manifestarse, incluyendo molestias en el pecho, falta de aire, debilidad o palpitaciones. Reconocer estos síntomas y actuar con prontitud es vital, ya que durante un paro cardíaco, el corazón se detiene por completo, privando al cuerpo de sangre oxigenada y potencialmente causando daño cerebral permanente o la muerte en minutos.
Es esencial entender que, aunque factores de riesgo comportamentales como el consumo de tabaco, dietas malsanas, obesidad, inactividad física y el consumo nocivo de alcohol aumentan la probabilidad de enfermedades cardiovasculares, no todos los casos están vinculados a malos hábitos. La genética y otros factores también juegan un papel importante.

¿Qué podemos hacer?
Mantener una buena salud cardiovascular va más allá de evitar malos hábitos. Es un compromiso diario que involucra la comprensión de los signos de alerta, la adopción de hábitos de vida saludables y la búsqueda regular de atención médica preventiva. Escuchar a nuestro cuerpo, prestar atención a los síntomas y actuar de manera proactiva puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte en situaciones críticas.
