¿Cómo limpiar una alfombra o tapete de forma fácil y rápida?

A veces con limpiar nuestro hogar no es suficiente, pues hacen falta ciertos elementos que componen su integración como las mesas, sillas, sillones o hasta alfombras y las pantallas de las televisiones que hacen que la casa luzca mucho mejor cuando también se encuentran limpias y en un estado higiénico, le dan aun más fuerza a nuestro esfuerzo de limpiar. Y cuando se trata de las alfombras prácticamente estamos limpiando nuestro piso, pues es la que funciona como tal, por lo que puede ser aún más difícil de limpiar que un piso, pero con este efectivo y sencillo método, tu alfombra o tapete quedará como recién comprada.
Aunque parezca que las alfombras o los tapetes solo cumplen con una función decorativa, lo cierto es que tienen funciones que van más allá de decorar un piso, como atrapar el polvo que se encuentra en la habitación, protegen tu suelo de posibles derrames de líquidos o comidas que lo dañen, son aislantes térmicos, ya que ayudan a regular la temperatura, pueden servir como aislantes acústicos y son recomendadas para las personas que padecen alergias. De igual manera, pueden prevenir algún accidente al estar adheridas al suelo.
Y con todos estos beneficios, es normal que desees tener en tu casa una o varias alfombras o ya cuentes con ellas, pero a pesar de que suena muy bien la idea de todo lo que ofrecen, es cierto que en ocasiones es difícil lavarlas o limpiarlas a causa de su peso y gran tamaño. Por este motivo, en este artículo queremos brindarte algunos prácticos consejos para que puedas mantenerlas limpias en todo momento.
Estos métodos de limpieza que usarás con tus alfombras involucran productos que ya tienes en tu cocina, de modo que puedas llevar a cabo una limpieza en seco para no dañar los tejidos de tus alfombras o tapetes. Estos productos son: la sal, el jabón neutro, vinagre blanco, bicarbonato de sodio o amoniaco.

Sin embargo, estos métodos de lavado en seco no funcionan con las alfombras que están hechas de fibras naturales, pues pueden dañarse. Si tienes de estas en casa, basta con que humedezcas un paño en agua y jabón neutro y frotes suavemente, después, enjuaga con otro trapo humedecido en agua.
Para las de lana y algodón, puedes usar jabón neutro, agua fría y sal, con esta mezcla, podrás evitar que se destiñan o se mezclen los colores.
En caso de que la alfombra esté muy sucia, la opción es utilizar el bicarbonato de sodio y mezclarlo con sal, dejando que actúe sobre la mancha por una hora y finaliza pasando la aspiradora sobre ella.
Otro de estos métodos es usar agua caliente con vinagre. Haz una mezcla de partes iguales, humedece la alfombra con esta preparación y frota suavemente con un cepillo. En caso de que las manchas sean de grasa, puedes aplicar almidón de maíz y dejar actuar por 30 minutos.
Una opción de alta eficacia es usar agua oxigenada, contra las manchas de vino y refrescos con colorantes.
Si aplicas alguno de estos consejos, deja que la alfombra seque al aire libre, puedes tenderlo en el exterior, cuidando de que no se queden directamente bajo los rayos del Sol.
