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Guía práctica: cómo plantar anís en macetas para crear tu propio huerto y transformar tu jardín

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Créditos de imagen: Mario Elias Munoz Valencia | Getty Images/iStockphoto

Es difícil no reconocer el anís por su distintivo y delicioso olor, que, a pesar de ser delicado, está bien marcado. El anís es una planta aromática que tiene su origen en los países de Oriente, siendo cultivado por primera vez en Egipto y Oriente Medio, siendo llevado a Europa y de ahí, dando el salto a Sudamérica.

El anís se ha utilizado para aromatizar platillos, elaborar bebidas y dulces; sus semillas son usadas en panadería, dulcería y repostería y en la elaboración de licores. Pero no sólo puede ser utilizado en la cocina, también tiene usos muy útiles dentro de la medicina, y es que ayuda a mejorar la digestión, es carminativo, mejora el apetito, alivia los cólicos incluyendo los cólicos de los infantes en periodo de lactancia, así como alivia las náuseas y los gases.

Debido a la gran cantidad de usos que se le pueden dar a esta maravillosa planta, puedes aprovechar para cultivarla en un pequeño espacio dentro de tu casa, por lo que, en esta ocasión, queremos darte algunos consejos para que aprendas a cultivar la planta del anís en maceta, y aprovechar todas las bondades que ella tiene para ti.

Existen varios tipos de anís, pasando desde el anís verde, hasta el anís estrellado o el anís estrellado japonés, el cual es tóxico y no se recomienda su consumo y el anís de Florencia, el cual también es conocido como hinojo, cualquiera de estas especies (exceptuando el anís estrellado japonés, ya que sus frutos pueden causar una intoxicación alimentaria), puedes cultivarlos en casa con la sencilla guía que te presentaremos a continuación.

Cultiva tu propio anís en macetas siguiendo estas recomendaciones

  1. Plántalo directamente en el suelo

Esta planta debe ser plantada directamente en el suelo donde va a crecer, en este caso, en la maceta. Es importante recalcar que el sustrato debe ser rico en minerales y materia orgánica, además, debe contar con un buen drenaje y un pH de entre 6,0-6 o 7 y contar con al menos 8 centímetros de profundidad.

  1. Utiliza cualquier abono

Esta planta puede ser abonada con compost o hasta estiércol, cualquiera de estos lo beneficia. Si quieres cosechar, debes usar un abono mineral a base de potasio, ya que el nitrógeno excesivo puede perjudicarlo.

  1. Cuida el riego que le proporcionas a tu planta

Es necesario que lo riegues con poca agua y de forma regular, siendo sus riegos entre 2 y 3 veces por semana, poniendo especial atención en las épocas de sequía y en el invierno, teniendo mucho cuidado de no encharcar la planta.

  1. Siembra a finales de invierno

Tapa las semillas con tierra, ya que estas necesitan de oscuridad para poder germinar en tan sólo 2 o 3 semanas. Esta planta puede alcanzar su madurez en solamente 120 días.

  1. Cosecha

Los frutos del anís tienden a cosecharse entre los meses de agosto y septiembre, cuando las semillas empiezan a adquirir una tonalidad que va del marrón y unos destellos verdes. Para cosechar, hay que cortar el paraguas de flores de la planta por la mañana, atar los manojos y colocarlos en un lugar fresco y ventilado, para después moverlos a un lugar cálido y frotar el paraguas de flores para separar las semillas.

Créditos de imagen: Serenethos | Getty Images

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