Pastel red velvet: prepara con esta receta un clásico postre con un sabor único

Estás a punto de preparar un postre que con el simple hecho de verlo ya se te antojó, pues no solamente es atractivo visualmente, también al momento de probar un bocado te darás cuenta de su delicioso sabor y textura suave y podrás concluir por qué es un postre tan clásico y deseado por muchos, nos referimos al pastel red velvet. El pastel red velvet es único y sumamente delicioso, ideal para ese momento del antojito dulce con un peculiar sabor que te encantará y con quien lo compartas lo dejarás con ganas de más.
Esta receta no es difícil de preparar, pero sí te recomendamos que tomes tu tiempo ya que puedes tardar alrededor de una hora, más que nada en su cocción, ahí pueden ser unos 50 minutos aproximadamente, pero créenos, el resultado te fascinará y estarás ante un postre digno para ir terminando el año con broche de oro, por lo que te invitamos a preparar este delicioso postre con la siguiente receta.

Pastel red velvet
Ingredientes:
- 300 gr de harina de repostería (Para el bizcocho)
- 2 huevos (Para el bizcocho)
- 290 gr azúcar (Para el bizcocho)
- 110 ml aceite de oliva (Para el bizcocho)
- 2 cucharaditas de extracto de vainilla (Para el bizcocho)
- 2 cucharadas de cacao en polvo 100% (Para el bizcocho)
- 250 ml de leche (Para el bizcocho)
- 2 cucharaditas de zumo de limón (Para el bizcocho)
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico (Para el bizcocho)
- 2 cucharaditas de vinagre (Para el bizcocho)
- 1 cucharadita de colorante alimentario en gel rojo (Para el bizcocho)
- 360 gr de azúcar glas (Para la cobertura)
- 190 gr de mantequilla (Para la cobertura)
- 200 gr queso crema (Para la cobertura)
Modo de preparación:
- Comenzaremos haciendo el bizcocho. Para ello añadimos el limón a la leche para conseguir una buttermilk casera. Dejamos reposar esta mezcla durante 10 minutos mientras seguimos con la receta. En un bol o vaso de una batidora, batimos los dos huevos con el azúcar hasta que blanqueen. Añadimos el aceite de oliva y el extracto de vainilla. Batimos hasta que se integren los ingredientes.
- Es el turno de los ingredientes secos. Tamizar la harina junto con el cacao. Una vez tamizado, lo añadimos al bol y mezclamos todo con la batidora a velocidad mínima, pero solo hasta que veamos los ingredientes integrados. Añadimos entonces la buttermilk a la mezcla batiendo de forma suave. Precalentamos el horno a 170 grados centígrados.
- En una taza mezclamos el bicarbonato con el vinagre blanco, y lo añadimos rápidamente a la masa y vigilamos que quede bien repartido por ella. Para conseguir ese rojo intenso utilizamos colorante alimentario en gel, lo añadimos a la mezcla y lo repartimos homogéneamente. Repartimos la masa en tres moldes de 15 centímetros de diámetro, engrasados con mantequilla o spray desmoldante, y de preferencia que sean moldes desmontables.
- Repartimos la masa por igual en los tres moldes y los llevamos al horno precalentado a 170ºC. Debe de estar el horno precalentado con anterioridad pues las masas que llevan bicarbonato no pueden reposar. Horneamos durante 20 minutos o hasta que al pincharlo con una aguja esta salga limpia.
- Recién salidos del horno los dejamos reposar en una rejilla durante 10 minutos. Los desmolamos pasado ese tiempo y les rebanamos la parte superior con un cuchillo de sierra. Dejamos que los bizcochos ya lisos enfríen por completo en la rejilla.
- Para hacer la cubierta de queso crema, ponemos la mantequilla a temperatura ambiente en el vaso de la batidora y con la pala batimos a velocidad máxima durante cinco minutos. Cuando pase el tiempo tamizamos encima el azúcar glas y batimos a velocidad baja hasta que se integre un poco. Después subimos la velocidad y batimos hasta que veamos el azúcar glas integrado. Agregamos el queso crema y seguimos batiendo durante dos minutos más para integrarlo por completo en la mezcla.
- Para el montaje de la tarta: Ponemos la cubierta en una manga pastelera con boquilla lisa y hacemos una espiral gruesa encima del primer bizcocho. Repetimos la operación hasta montar las tres capas de bizcocho. También podéis poner el relleno con una espátula. Ponemos el último bizcocho boca abajo para conseguir un borde superior perfecto.
- Con una espátula, ponemos crema en los laterales de la tarta, no mucha cantidad, pues esta primera capa va a ser fina. Cubrimos la parte superior y con la espátula igualamos para dejar la tarta recta. Cuando terminemos, la llevamos a la nevera durante 15 minutos.
- Pasado este tiempo, la cubierta habrá endurecido un poco y será más fácil poner la cobertura definitiva. Nuevamente ponemos crema por todo el lateral de la tarta creando una capa de queso más gruesa. Cuando terminemos los laterales, cubrimos la parte superior. Alisamos lo más posible la tarta o hacemos unas formas en espiral para decorarla de manera más informal. Llevamos a la nevera hasta la hora de consumirla.
