La PELIGROSA razón por la que NO debes tronarte los huesos de las manos

Muchos de nosotros nos hemos tronado los huesos de las manos en más de una ocasión, puede ser que más de alguno tenga ya una costumbre de hacerlo todos los días, en un intento por aliviar el estrés, liberar la tensión acumulada o simplemente por el mero gusto de escuchar ese característico sonido, por lo que con el tiempo vamos viéndolo como algo normal. Sin embargo, esta práctica no es tan inofensiva como parece y llevarla a cabo reiteradas veces puede derivar en lesiones u otro tipo de repercusiones en nuestras manos, por lo que lo ideal es que dejes de hacerlo lo más pronto posible.
Como te comentamos, el sonido de los huesos al crujir puede parecerles a muchas personas un sonido gratificante, lo que deriva en una especie de adicción que los lleva a tronarse los huesos con mas y más frecuencia, lo que incrementa los peligros que conlleva realizar esta práctica nada saludable. Y aunque esta acción pueda brindar un alivio momentáneo a la tensión que se acumula en muchas personas, no existe una evidencia médica que asegure que esto es verdad. Lo que sí es posible corroborar, es que hacer esto es perjudicial para la salud de los huesos y de las articulaciones, y en seguida te contaremos por qué.
Cuando nos tronamos los dedos de las manos, el crujido que escuchamos es en realidad el movimiento de los tendones o de los músculos al reventar las burbujas de nitrógeno que normalmente se encuentran entre el espacio de las articulaciones, lo cual explica por qué no podemos tronarnos el mismo nudillo de manera consecutiva, pues toma algo de tiempo que las burbujas de nitrógeno se acumulen de nuevo.

De acuerdo con el coordinador clínico de Traumatología del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Mariano de Jesús Virgen de León, las personas que llevan a cabo esta práctica con la creencia de que podrán conseguir un descanso, en realidad incrementan la tensión articular, ya que están derramando el líquido sinovial, que es el lubricante natural que impide que las articulaciones se rocen entre sí.
Y debido a tronarse los huesos de manera repetitiva, las articulaciones y los ligamentos pueden resultar afectados, ya que pueden debilitar o estira de más estos tejidos, provocando que pierdan su fuerza y elasticidad. Si bien es cierto que el tronarse los huesos no es el causante de padecer artritis, sí puede provocar que a largo plazo se incremente la posibilidad de sufrir lesiones y dolor crónico, lo que conlleva a las personas a no moverse lo suficiente a causa del dolor que sienten.
A manera de resumen, mantener esta costumbre genera como consecuencias directas el desgaste de las articulaciones, sentir un dolor excesivo y persistente en las zonas relacionadas con esta acción y rigidez y deformación de las partes que ya están lastimadas. Por ende, lo mejor es que, si tienes la costumbre de tronarte los huesos, dejes de hacerlo lo más pronto posible.
