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Alerta consumidor: la DAÑINA razón por la que NO debes comprar sandias partidas a la mitad en el mercado

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Créditos de imagen: Getty Images/iStockphoto

Cuántas veces no nos hemos encontrado fruta cortada por la mitad que se encuentra en venta, ya sea en un mercado o al aire libre, y que, a pesar de encontrarse envueltas en plástico, pueden representar un riesgo latente para el consumidor. Pues este es el caso de una de las frutas más consumidas a nivel mundial, la sandía. Una fruta deliciosa, popular y muy consumida durante los meses de verano, y gracias a la alta demanda, es que se pueden encontrar muchos locales y puestos vendiendo sandías partidas a la mitad, lo cual puede parecer a simple vista normal, pero… la realidad es otra, ya que tiene varias desventajas que suelen ser peligrosas

Sabemos perfectamente que el consumo de sandía es esencial para que nuestro cuerpo se encuentre saludable, ya que tiene un alto contenido de vitaminas, sales, minerales, fibra y antioxidantes, por ello, una conservación correcta es primordial para que puedan mantener todos estos grandes beneficios. Según un estudio realizado por La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), dio como resultados que frutas como la sandía, piñas, melones y/o papayas necesitan un mayor cuidado cuando de conservarlas se trata, y que cuando se cortan quedan expuestas a que les aparezcan patógenos que pueden provocar enfermedades como la salmonelosis o listeria.

Ya entrados en el tema, te explicaremos más razones por las que es dañino comprar sandías partidas a la mitad en el mercado o en algún otro local.

Créditos de imagen: iStock

Pierden su frescura y sabor

Como bien lo acabamos de mencionar, una buena conservación es primordial y cuando se trata de frescura y sabor no puede ser la excepción. Pues el tener la sandía cortada por la mitad implica que pierda de una manera acelerada su frescura y consiga un sabor insípido, por lo que es una buena razón para que mejor se compre entera.

Es difícil saber qué tan buena es su calidad

Cuando estamos ante una sandía que ya fue cortada por la mitad, claro está que nos perdimos dos factores muy importantes que determinan de qué tan buena calidad es; el color y el sonido que producen al golpearla, los cuales son excelentes indicadores de que la sandía está en un punto maduro y que tiene una consistencia jugosa. Caso contrario al comprar una sandía entera, pues puedes examinar su cáscara, buscar alguna mancha amarilla en el lugar en el que estuvo, la cual es una señal de madurez o bien, puedes echarle un vistazo más preciso para corroborar su calidad.

Cuestan más y se desperdicia comida

Desde siempre, el desperdicio de comida ha sido una horrible práctica y un mal gasto, ¿a qué va esto? Comúnmente las sandías cortadas por la mitad suelen estar a un precio mayor que las enteras y cuando se consume sandías cortadas por la mitad no se terminan todas de una vez y con ello el riesgo de que la otra parte se eche a perder persiste y se vuelva incomible.

Exposición a bacterias y contaminantes

Por último, pero no menos importante, la exposición de la sandía cortada por la mitad a temperaturas ambiente supone un riesgo sanitario, pues ya sea que estén en un local o con mayor razón en un mercado concurrido o al aire libre, se corre el riesgo de que la sandía quede contaminada por varias bacterias y patógenas que causan salmonella o listeria.

Toma en cuenta estas medidas para que ni tú ni tus seres queridos pongan en peligro su salud y recuerda que lo ideal es que compres o consumas la sandía en el mismo momento en el que es cortada, y si fuera el caso de que la sandía se venda únicamente cortada, haz todo lo posible por asegurarte de que tenga buen aspecto y no haya pasado mucho tiempo después de que la cortaron.


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