Descubre el potencial del innovador material que sustituirá al acero

El acero es un material sumamente útil en muchas áreas de la vida cotidiana. Se encuentra presente en forma de herramientas, utensilios, equipos mecánicos y forma parte también de electrodomésticos y maquinaria en general, así como en las estructuras de las viviendas que habitamos. Otro de sus usos se encuentra en la industria fabricante de armamento pesado, vehículos blindados y acorazados; se utiliza también para la construcción de barcos y piezas de automóvil. Este material es una aleación de hierro y carbono; a pesar de que no hay una fecha exacta de su descubrimiento, se cree que data de la primera etapa de la Era de Hierro, allá por el año 1200 a.C. Se descubrió de manera fortuita, cuando los herreros trabajaban para obtener el hierro forjado, debido a que este tenía que pasar por varios procesos.
A pesar de ser un material sumamente resistente y de bajo peso, los científicos recientemente han descubierto que un material cotidiano puede convertirse en el sustituto del acero, a causa de que este contiene un ADN como protagonista, el cual es una molécula versátil capaz de codificar los datos para realizar una especie de “mapa” de cualquier ser vivo. Y gracias a la flexibilidad que lo caracteriza, puede volverse en un elemento de construcción muy útil a nanoescala.
Fue que científicos de la Universidad de Connecticut desarrollaron un material nuevo tomando una estructura de ADN sintético que se autoensambla en celosías y después se recubre con vidrio, lo que lo puede convertir en un sustituto perfecto para el acero.

Este es el material que sustituirá al acero
De acuerdo con información científica, el ADN sintético utilizado como material de construcción probablemente sea bastante versátil, con la posibilidad de autoensamblarse en distintas formas. En este caso, el material del que hablamos es el vidrio, que, aunque podría parecer frágil debido a su tendencia a romperse, sin embargo, esto ocurre solamente cuando existen defectos en su estructura, tales como golpes o grietas. En un buen estado, un solo centímetro cúbico de vidrio es capaz de soportar el enorme peso de 10 toneladas de presión.
Los investigadores descubrieron esto cuando comenzaron a construir una estructura a partir del ADN para dar forma a un esqueleto, recubriéndolo con un elemento vítreo que formaron capas de sólo unos cientos de átomos de espesor. El producto resultante fueron unas hebras finas de ADN recubiertas de vidrio que ganan fuerza debido al soporte de estos dos materiales, con la ventaja de ser ligeras al formar un armazón que rodea un espacio vacío. Y según los científicos, este material es capaz de reemplazar al acero.
Como parte de la investigación, se llevaron a cabo pruebas que arrojaron resultados sobre su material de nanorredes: el ADN de vidrio tiene una resistencia a la compresión de hasta 5 gigapascales (GPa), lo que significa que posee una resistencia 4 veces más que el acero, con la ventaja de contar con sólo una quinta parte de su densidad. Esta increíble combinación de alta resistencia y ligereza tiene asombrada a la comunidad científica, pues nunca se había podido conseguir algo como esto.
