Neurociencia: La música que puede ayudar a mejorar la concentración

La música es un estímulo que, la mayoría de las personas, necesitamos día con día, puesto que nos puede acompañar en cada una de las emociones que presentamos en la vida cotidiana.
La Real Academia Española define a la música como el << arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad >>
Por otra parte, la concentración es parte de lo intelectual, una habilidad meramente cognitiva, siendo casi un esfuerzo para no desviar nuestro interés hacia otra parte, objeto o acción que no sea nuestro principal objetivo.
Un claro ejemplo de esto puede ser; cuando estamos realizando una tarea escolar o laboral, y hacemos lo posible por seguir atentos a esto, y no distraernos con la televisión que está prendida o con nuestro celular que está sonando.
Generalmente, la música, tanto si la escuchas como si la cantas, se usa para poder despejar nuestra mente, para poder fluir con nuestras emociones, y pasar un rato bastante agradable.
Pero ¿habías pensado en la posibilidad de que la música puede ayudarnos a concentrarnos?
A simple vista podría parecer una idea descabellada, pues se supone que para poder concentrarnos tenemos que prestar atención únicamente a la tarea que tenemos delante, pero un neurocientífico llega para decirnos que << la música no es solo para el entretenimiento. Tenerla en segundo plano puede ayudar a concentrarse mejor, incluso si alguien tiene problemas con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad >> así lo externa Srini Pillay, el neurocientífico del que te hablaremos.
Srini Pillay es un psiquiatra e investigador de neurociencia, director de NeuroBussiness Group y profesor de Medicina en la Universidad de Harvard.
Y si estás pensando que composiciones como la de Mozart a TODOS les va bien para concentrarse, puedes déjame decirte que es una idea errónea. Pues el neurocientífico asegura que nada tiene que ver el género de la música, sino más bien cómo responde el sujeto ante esto.
<< La música familiar o las canciones que disfrutas y conoces mejor, son las más efectivas para maximizar la concentración >> menciona Pillay, en su artículo publicado en CNBC.
En 2018, se realizó un estudio de correlatos neuronales de la familiaridad en la escucha de música, mismo que fue publicado en FRONTIERS, la famosa editorial con fines científicos. Mismo estudio que revela que la música que nos resulta familiar puede llegar a ser un gran activador del cerebro.
Las canciones familiares son las que ya conoces, las que ya te sabes y te generan cierta sensación de tranquilidad al sabértelas y cantarlas, así como incluso llegando a bailarlas.
<< Cuando necesito concentrarme, la música familiar me ayuda a aliviar el estrés y a conectarme con las emociones que necesito para estar completamente presente >> Un ejemplo de esto es que cuando el neurocientífico se siente molesto, entonces opta por escuchar “Smells Like Teen Sprit” de la famosísima banda de rock, Nirvana, o si se siente con estrés escucharía algo como “Flowers” de Miley Cyrus.
Entonces, tener música de fondo, mientras realizamos una tarea, no importa si es laboral, escolar o cualquier otra, maximizan nuestra concentración para realizar dicha tarea, por otra parte, si estamos en silencio completo, puede que la divagación empiece a darse, afectando así nuestra concentración en la tarea, de acuerdo con un estudio de National Library of Medicine donde se pone en tela de juicio la música de fondo (tu preferida) con relación a las tareas en atención sostenida.
No importa la música que decidas escuchar, siempre y cuando sea música que te resulte familiar, no importa el género. Si a ti te agrada, te la sabes, te trae recuerdos buenos y aunado a eso, una tranquilidad, entonces es tu música para concentrarte ante una tarea que requiera tu atención, y por último, si quieres un tip acerca de cómo guiarte con la música si no quieres escuchar la que tienes en mente, entonces podrías optar por “I´m Yours” de Jason Mraz.
