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¿Cómo saber si un huevo es fresco o está pasado? El truco infalible para evitar desagradables sorpresas

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Huevos fritos, cocidos, a la florentina, rellenos, escalfados, revueltos, estrellados, divorciados, en salsa, en omelet y un sinfín de recetas más, son algunos de los desayunos que diariamente se preparan en restaurantes y son degustados por millones de personas alrededor del mundo.

Los huevos de las aves constituyen un alimento habitual en la alimentación de los humanos. Se presentan protegidos por una cáscara dura y son ricos en proteínas (principalmente albúmina, que es la clara o parte blanca del huevo) y lípidos.​

Los huevos tienen una fuerte representación en la gastronomía, ya que son el componente principal de múltiples platos dulces y salados, y una parte imprescindible en muchos otros debido a su propiedad aglutinante.

De acuerdo con un artículo, «son una fuente en selenio, un antioxidante que es importante para la función de la tiroides, el sistema inmune y la salud mental, también contiene vitamina D, B6, B12, zinc y hierro y son una herramienta para combatir el sobrepeso, pues cada pieza solo contiene 75 calorías».

A pesar de ser un alimento con tantas propiedades nutricionales y altamente utilizado, no deja de ser un producto perecedero, por lo que se debe consumir dentro de un tiempo límite.

Pero, si has tenido la mala fortuna de abrir un huevo que no esté en buen estado, sabrás que el olor putrefacto es muy intenso y desagradable, no apto para estómagos sensibles, convirtiéndose en una experiencia que la mayoría quisiera evitar.

Sabemos que es difícil saber si un huevo es fresco o se encuentra en mal estado, sobre todo, cuando no vienen fechados con la caducidad o no recuerdas cuando los compraste. Existen diversas características que advierten sobre el estado de los blanquillos, pero hoy te diremos el truco infalible para evitar disgustos.

¿Cómo se puede saber si un huevo es fresco o está pasado?

Una de las mejores formas de saber si un huevo puede ser consumido o no, es verificar que no cuente con grietas en el cascarón. Pero, si el blanquillo se encuentra en perfecto estado por fuera, el siguiente truco te garantizará saber si el producto está fresco o es mejor desechar, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

Haz la prueba del vaso del agua

Este tipo de producto puede perder su frescura rápidamente, más si están a ciertas temperaturas y son huevos procedentes de granjas.

Recuerda que los huevos ofertados en los centros comerciales pueden consumirse hasta 28 días después de la puesta. La yema y la clara deben ser consistentes y la cáscara debe estar intacta y limpia. Todos estos síntomas revelan que el huevo es fresco, aunque para comprobar la frescura pon en práctica esta técnica infalible: la prueba del vaso con agua.

Para poder realizar esta técnica, solo debes sumergir el huevo en agua con un 10% de sal disuelta. Un blanquillo fresco permanecerá en el fondo del recipiente, pero, si flota debes deséchalo (no te equivoques con los huevos ya cocidos, que flotan).

De acuerdo con la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), «los huevos viejos, además, cambian de densidad, debido al aumento de espacio de la cámara de aire que hay entre la membrana interna y la externa. La cáscara del huevo nuevo es áspera y opaca, cuando es viejo, es más lisa y gana brillo».

Para más información consulta: Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)


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