¿No puedes beber cerveza? No es tu culpa, la razón puede estar en tu GENÉTICA

¿Eres de las personas a las que no les gusta el sabor de la cerveza? ¿O su sabor amargo es muy fuerte para ti? Puede que esto factores interfieren en tu opinión sobre esta bebida alcohólica y la respuesta de por qué no te gusta probablemente está en tu genética.
La cerveza es una de las bebidas más populares en todo el mundo y se caracteriza por la gran cantidad de tipos y sabores que hay y su precio muy accesible.
Por increíble que parezca, muchos de los sabores que podemos experimentar dependen directamente de nuestras papilas gustativas y los receptores del sabor que estos tienen.
La respuesta está en tu genética
En un estudio publicado en la prestigiosa revista Nature, los científicos reportaron que existen 25 receptores que son miembros de la familia TAS2R encargados de percibir el sabor amargo. Estas proteínas se expresan en las células de la lengua y durante miles de años han evolucionado para poder identificar los compuestos amargos en los alimentos y toxinas del ambiente.
Estos receptores son muy importantes para las personas, pues van a influir directamente en las preferencias de sus alimentación. Esto quiere decir, que dependiendo de qué nos guste tomar o beber influirán en nuestras salud y enfermedad.
Es posible que algunas mutaciones en estos receptores te permitan sentir con mayor intensidad los sabores amargos de los alimentos, aquí puede incluirse la cerveza, la cual contiene lúpulo y es el que genera el sabor amargo en esta bebida.
¿Cómo percibimos los sabores?
La percepción del sabor es un proceso complejo que involucra tanto la lengua como el cerebro. Aunque a menudo se piensa que la lengua es el órgano principal para detectar los sabores, en realidad es solo una parte del proceso.
La lengua tiene pequeñas protuberancias llamadas papilas gustativas que contienen células sensoriales especializadas llamadas células gustativas. Estas células pueden detectar cinco sabores básicos: dulce, salado, amargo, umami (o sabroso) y ácido. Las células gustativas están conectadas a los nervios que envían señales al cerebro.
Además de la lengua, también hay receptores de sabor en la nariz y la garganta. Cuando comemos o bebemos algo, los componentes químicos del alimento interactúan con los receptores de sabor en la lengua, la nariz y la garganta. Estas interacciones químicas desencadenan señales nerviosas que viajan al cerebro.
Una vez que las señales nerviosas llegan al cerebro, el cerebro las procesa y las interpreta como sabores. La experiencia del sabor también está influenciada por factores como la temperatura, la textura y el aroma de los alimentos.
Datos curiosos de la cerveza
- La cerveza es una de las bebidas alcohólicas más antiguas del mundo, con una historia que se remonta a más de 5,000 años en la antigua Mesopotamia. De hecho, los arqueólogos han descubierto evidencia de la elaboración de cerveza en antiguas culturas como la egipcia y la china.
- Aunque la mayoría de las cervezas modernas se elaboran con cebada, la cerveza también puede elaborarse con otros granos, como trigo, centeno y maíz. Incluso hay cervezas que se elaboran con frutas, como la cereza y la frambuesa.
- El término «cerveza» proviene de la palabra latina «bibere», que significa «beber». También se cree que la palabra «cerveza» proviene del término celta «cervesia», que significa «bebida alcohólica».
- La cerveza es una fuente rica de vitaminas B, especialmente la vitamina B12. También contiene antioxidantes y minerales importantes como el magnesio, el fósforo y el potasio.
- La cerveza es la bebida alcohólica más popular del mundo, superando al vino y los licores en términos de consumo. De hecho, se estima que se consumen alrededor de 133 mil millones de litros de cerveza al año en todo el mundo.
