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Así es como este parásito, que también infecta a los humanos, transforma a los lobos en líderes de la manada

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Un estudio publicado recientemente en la revista Communications Biology ha analizado durante 27 años qué efecto tiene la infección parasitaria de Toxoplasma gondii sobre el comportamiento y conducta de ciertos huéspedes intermediarios, a saber, los lobos grises (Canis lupus), y los hallazgos que han encontrado los investigadores son realmente sorprendentes e interesantes. Te contamos todos los detalles a continuación.

Toxoplasma gondii (T. gondii) es un parásito protozoario intracelular obligado que se caracteriza por ser ubicuo y multihuésped, al ser capaz de infectar a todo tipo de aves y mamíferos, siendo los felinos (como los gatos domésticos) el huésped principal o definitivo y las demás especies, incluyendo el humano, los huéspedes intermediarios.

Esta infección se propaga mediante la ingestión por huéspedes principales o intermediarios de un estado del parásito conocido como «ooquistes», liberados en las heces fecales de los huéspedes definitivos; esto se puede dar a través del consumo de agua, suelo, materia vegetal o cualquier tipo de material contaminado con ooquistes. La transmisión también se puede dar al consumir carne de algún animal hospedero infectado o mediante transmisión de madre a hijo durante el embarazo.

Específicamente en los huéspedes intermediarios, los parásitos son capaces de propagarse desde el tracto gastrointestinal, al cual llegan los oosquistes tras la ingestión, hasta otros sitios del sistema, como el cerebro, los ojos (retina) y tejido muscular, en donde formar quistes (una fase o estado de reposo o inactividad), pudiendo propiciar una infección crónica de por vida, aunque no se presenten síntomas clínicos de importancia.

Esta característica de persistir en estado de latencia durante años ha llamado la atención de los investigadores, sobre todo con el objetivo de determinar de qué manera puede esto afectar en el tejido cerebral. Diversos estudios han demostrado que las infecciones crónicas se han asociado a cambios de comportamientos tanto en personas como en animales.

Según describen los autores de este estudio, se ha demostrado que, incluso en personas sanas, la infección crónica es capaz de aumentar la producción de dopamina y testosterona, cambios hormonales que pueden provocar aumento en la agresión y comportamiento de riesgo, como un aumento de los movimientos hiperactivos o la imposibilidad de evitar las señales olfativas de los depredadores. En roedores infectados, por ejemplo, se ha demostrado que, en lugar de evitar la orina de los gatos, la buscan, lo que los convierte en presa fácil del hospedador favorito de T. gondii.

En humanos, incluso se han planteado hipótesis de que de que la persistencia de la toxoplasmosis es un factor que contribuye a diversos cuadros neuropsiquiátricos, que incluyen esquizofrenia y enfermedad bipolar.

Ahora, este nuevo estudio arroja información sorprendente e interesante. En primera instancia demostraron que los lobos grises que habitan en el Parque Nacional de Yellowstone en zonas coincidentes con pumas (felino, hospedador definitivo de T. gondii) tenían altas probabilidades de estar infectados por este parásito.

Pero esto no fue lo sorprendente, sino el hecho de que se encontró que aquellos lobos que salieron positivos a la infección tenían 11 veces más probabilidades de dispersarse de su manada para buscar nuevos territorios y alrededor de 46 veces más probabilidades de convertirse en líderes de manada, en comparación con los lobos no infectados, al parecer por la agresividad y dominancia que se induce tras la infección.

Para los lobos, que son animales que cumplen una jerarquía social, el líder de la manada es un punto crítico para el estado físico individual y las tasas vitales de los lobos. Tome en cuenta que estos son los que se reproducen, pudiendo transmitir la infección de esta manera, además, ellos dirigen al grupo, por lo cual, si se presentan menos temerosos y atraídos por la orina de los pumas, como se ha visto en otros animales, pueden poner en riesgo de infección a los demás individuos de la manda.

Esto se suma a la evidencia que demuestra que estos parásitos tienen implicaciones significativas en el comportamiento de hospedadores intermediarios, como un estudio que reveló que los chimpancés infectados con Toxoplasma se sienten atraídos por la orina de los leopardos, sus depredadores naturales, según indica National Geographic.

U otro reporte que indica que los cachorros de hiena manchada infectados son más propensos a acercarse a los leones, y a ser asesinados por ellos.

Hasta donde existe conocimiento, todo parece sugerir que estos comportamientos facilitan la transmisión y supervivencia de T. gondii, pero aún falta más investigación para determinar si esta relación es real.

Todos los detalles del estudio en: Communications Biology


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