¿Por qué los expertos recomiendan NO consumir la piel del pollo?

El pollo es uno de los alimentos más consumidos a nivel mundial, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación la aves de corral son el segundo tipo de carne que con mayor frecuencia forman parte de nuestras comidas, solo después de la carne de cerdo.

Uno de los principales motivos de esto es que este alimento es relativamente económico y bastante asequible, además, muchas personas prefieren este tipo de carne debido a lo saludable que resulta su consumo, inclusive la Universidad de Harvard recomienda preferir las aves de corral (como el pollo) en lugar de las carnes rojas (carne de res, cerdo y cordero).

Esto se debe a que las aves de corral (como el pollo o el pavo) son una fuente de proteína animal bastante saludable, según se describe por la Universidad de Harvard, contiene niveles relativamente bajos de grasas saturadas (comúnmente llamadas “grasas malas”) en comparación con la carne roja.

Por otra parte, un estudio nos indica que este tipo de carne además de contener proteína de alta digestibilidad y de buena calidad nutricional con un contenido calórico moderado, también es una buena fuente de vitaminas del grupo B (principalmente tiamina, vitamina B6 y ácido pantoténico) y minerales (como hierro, zinc y cobre), lo que hace que la carne de ave sea un alimento valioso.

Entonces… si la carne de pollo es un alimento tan saludable ¿Por qué se recomienda no consumir la piel del pollo?

Los expertos no recomiendan consumir la piel del pollo debido a que esta parte de la carne no resulta tan saludable por el alto contenido de grasas.

Según la Base de Datos de Nutrientes del USDA, hay 32 gramos de grasa total en 100 gramos de piel de pollo.

De estas, casi dos tercios corresponden a grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas que son buenas para usted, pero el tercio restante corresponde a grasas saturadas.

Este tipo de lípido, según nos explica Harvard, puede aumentar el colesterol total e inclinar la balanza hacia el colesterol LDL más dañino, lo que provoca la formación de obstrucciones en las arterias del corazón y en otras partes del cuerpo.

Por su parte, 100 gramos de pollo (sin piel) tiene un contenido aproximado de 5.22 gramos de ácidos grasos siendo casi 4 gramos de grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas que se consideran como “buenas”.

De esta manera, si usted come unos 100 gramos de pollo sin piel estaría ingiriendo un buen aporte de proteínas con alto valor nutricional y bajo en grasas, lo que implica aproximadamente 156 kcal, sin embargo, si usted agrega la piel, entonces estaría consumiendo un nivel más alto de grasas y, por tanto, más calorías.

Según se explica, en este caso los números se incrementan drásticamente si incluimos la piel: 196 gramos de pechuga, por ejemplo, tendrían 386 calorías en lugar de 284, con 50% provenientes de proteínas y 50% de grasas.

Por lo tanto, señala la nutricionista Dolores Fernández, para la BBC que «la recomendación más saludable y general en la población es retirar (la piel) antes de comer, para no aportar calorías ni grasas extras en el plato».

 

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