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Los medicamentos que pueden provocar hígado graso de forma silenciosa o sin síntomas, según estudios

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Créditos de imagen: Shutterstock

Los medicamentos son esenciales para el tratamiento o prevención de algunos padecimientos. Eso es bien sabido, sin embargo, uno de los detalles que suelen pasarse por alto con frecuencia es que también pueden ocasionar efectos secundarios graves.

Incluso aquellos que se consideran inofensivos, suelen ocasionar reacciones o daños en el organismo. Y, recientemente, se ha descubierto que hay unos medicamentos que son capaces de desencadenar el hígado graso. Además de hacerlo de manera silenciosa y sin síntomas visibles.

Algunos de los fármacos son ampliamente consumidos por gran cantidad de personas, por lo que es importante tomar en cuenta que si forman parte de un tratamiento, estos podrían aumentar el riesgo de desarrollar la mencionada afección.

Los medicamentos que desencadenan hígado graso, según estudios

La acumulación de grasa en el hígado no siempre demuestra síntomas, y tampoco ha demostrado ser ocasionado solamente por ingesta de alcohol o por malos hábitos. Sino que también podría originarse a partir del consumo de ciertos medicamentos, especialmente, si se toman durante un tiempo prolongado.

Además, la aparición de hígado graso no alcohólico de causa secundaria podría no mostrar síntomas, lo que dificultaría el diagnóstico temprano de este padecimiento. Afectando también la oportunidad de obtener un tratamiento a tiempo.

De acuerdo con un estudio publicado en PubMed, los medicamentos que se detectaron como desencadenantes del hígado graso no alcohólico son los siguientes:

Antibióticos como la piperacilina-tazobactam, la telitromicina.

Analgésicos como el acetaminofén, además de que podría inducir una lesión hepática aguda más grave y común.

Amiodarona

Estatinas

Antirretrovirales

Tamoxifeno

Corticoesteroides

Metrotexato

Los fármacos antes mencionados son utilizados para tratar un amplio abanico de enfermedades o malestares. Los cuales van desde dolores leves (acetaminofén), hasta enfermedades crónicas como el cáncer, la artritis o el VIH, entre otras.

medicamento
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Aspectos a considerar

Si bien estudios han encontrado una relación entre el consumo de estos medicamentos y la aparición del hígado graso, no está confirmado que todas las personas desarrollen este padecimiento. Tampoco que desarrollen cirrosis, pero sí hay un riesgo más alto de daño hepático grave. Sobre todo, si ya existen lesiones en el órgano.

Este es un desafío para la comunidad médica, ya que mencionan que se trata de un problema invisible, pues los síntomas podrían no ser notorios. Como consecuencia, el daño avanza de forma descontrolada, evolucionando en fibrosis hepática o incluso, cirrosis.

Por lo que, como se mencionó anteriormente, no quiere decir que por tomar estos medicamentos se desarrollará hígado graso. Pero sí es de importancia que, en caso de que se lleve un tratamiento prolongado con alguno de esos fármacos, puedes acudir con tu especialista con regularidad para mantener vigilancia sobre este posible efecto secundario.

También, es necesario evaluar la relación beneficio-riesgo: evaluando cuáles son los beneficios y cuáles los posibles efectos negativos. Los riesgos no deben superar los beneficios; de lo contrario, lo mejor es buscar alternativas que no representen daños más graves para la salud.


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