La lista de artimañas que las apps de “montadeudas” usan para estafar a sus usuarios

¿Alguna vez se vieron en la necesidad de pedir un préstamo rápido usando una aplicación en su celular? Todo parecía sencillo al principio: llenas tus datos, te depositan el dinero y ya, problema resuelto. Pero, ¿qué pasa si te atrasas con el pago? Aquí es donde entra la historia de Lucy, una mujer que trabajó un tiempo en una de estas apps de préstamos conocidas como «montadeudas». Su experiencia nos revela cómo estas empresas engañan, presionan y hasta extorsionan a las personas para cobrarles.
Lucy cuenta que al principio, las cosas no se ven tan mal, pero cuando dejas de pagar, es cuando comienza la pesadilla. Una de las primeras estrategias es inflar las deudas. Por poner un ejemplo, debes 1,000 pesos, pero te llaman diciéndote que ahora debes 3,000. Obviamente, te asustas, y ahí es cuando ellos te «ofrecen» una solución: «reducir» tu deuda al monto original, como si te estuvieran haciendo un favor, pero en realidad solo te están cobrando lo que debías desde el principio. Te hacen creer que ganaste algo, cuando en realidad solo te engañaron desde el principio.
Pero eso no es todo. Contratan personas para ir a tu casa y dejar avisos de embargo falsos. Estas personas se presentan como abogados, aumentando el estrés y la presión sobre ti. Imagínate recibir un aviso de embargo cuando ni siquiera estás seguro de si tu deuda es real. Lo peor es que muchas veces esas amenazas no tienen ningún fundamento legal. Es pura manipulación psicológica.
Otra táctica que usaban era a través de llamadas. Lucy describe que en las oficinas, todo un equipo se dedicaba a llamar una y otra vez al mismo número hasta que el deudor respondiera. Pero no eran llamadas normales. Los empleados se hacían pasar por abogados, amenazando con demandas o juicios si no pagabas. Incluso llegaban al extremo de usar grabaciones automáticas que llamaban a los deudores en plena madrugada. Y claro, a esa hora, con tanto cansancio y hartazgo, muchos pagaban solo para que dejaran de molestarlos.
¿Y los contactos de tu teléfono?
También entraban en el juego. Estas apps accedían a la lista de contactos que tenías en tu celular, y si no pagabas, no solo te llamaban a ti, sino que mandaban mensajes a tus amigos, familiares y cualquier otro contacto que tuvieras. Imagínate el nivel de vergüenza cuando tus seres queridos recibían mensajes acusándote de ser un «ladrón» o «ratero».

Pero lo más feo de todo era la extorsión directa. Estas empresas no se detenían en llamadas o mensajes. Difundían fotos de los deudores junto con mensajes insultantes, acusándolos públicamente de ser ladrones. Usaban la humillación como una forma de obligar a la gente a pagar, aprovechándose del miedo y la vergüenza.
Ahora, también hay que mencionar que las personas que trabajaban en estas apps, como Lucy, eran mayormente jóvenes menores de 30 años. Les pagaban comisiones por lo que lograban cobrar, pero en algunos casos ni siquiera tenían sueldo fijo. Era un trabajo con mucha presión también para ellos, y eso los empujaba a ser más agresivos en las cobranzas.
Por otro lado, Lucy revela algo que probablemente muchos deudores no sabían: las deudas no pueden crecer indefinidamente. Los intereses se congelan después de cierto tiempo y, después de unos años, esas deudas se vuelven incobrables legalmente. Sin embargo, las empresas no te dicen esto porque les conviene que sigas en el ciclo del miedo.
Afortunadamente, el gobierno de la Ciudad de México tomó cartas en el asunto. Desmantelaron cerca de 100 de estas apps «montadeudas« y declararon que las deudas generadas por estas empresas eran ilegales, por lo que los usuarios ya no tendrían que pagar. Este fue un alivio para mucha gente que había sido víctima de estas prácticas.
