Un antidepresivo aprobado por la FDA logró detener un cáncer cerebral INCURABLE

Como lo leíste: un medicamento que usamos para la depresión puede ayudar a combatir uno de los tipos de cáncer cerebral más peligrosos que existen, y hablamos del glioblastoma. Este cáncer, aunque es raro, es extremadamente agresivo y afecta principalmente al cerebro. Hoy en día, no tiene cura, y lamentablemente, la mayoría de las personas que lo padecen no viven más de cinco años después de ser diagnosticadas. Sin embargo, un nuevo descubrimiento ha dado una luz de esperanza. Un antidepresivo llamado vortioxetina podría ser clave en la lucha contra esta enfermedad.
Para que te hagas una idea, el glioblastoma crece rápido y de forma descontrolada, lo que hace que sea casi imposible de tratar con los métodos que tenemos ahora, como la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia. Lo peor de todo es que muy pocos medicamentos pueden cruzar la barrera hematoencefálica, que es como un escudo que tiene el cerebro para protegerse de sustancias dañinas. Esto limita mucho las opciones de tratamiento.
Para ello, un equipo liderado por Sohyon Lee, en Suiza, decidió probar varios medicamentos ya existentes en muestras de tejido cerebral afectado por glioblastoma. En total, analizaron 132 medicamentos diferentes, entre los que había antidepresivos, medicamentos para el Parkinson y otros. Y ahí vino la sorpresa: algunos antidepresivos, en particular la vortioxetina, lograron frenar el crecimiento de las células del cáncer.
Ahora bien, ¿cómo es que un medicamento para la depresión ayuda a detener el crecimiento del cáncer?
Básicamente, la vortioxetina tiene la capacidad de activar unas cosas llamadas cascadas de señalización, que son como una serie de reacciones dentro de las células. Estas reacciones hacen que las células dejen de dividirse, que es justo lo que las células del cáncer hacen sin control. Al frenar la división celular, también se detiene el crecimiento del tumor.
Una vez que los científicos vieron que esto funcionaba en el laboratorio, quisieron probarlo en un entorno más realista. Así que hicieron experimentos con ratones a los que les implantaron tumores de glioblastoma. Dividieron a los ratones en tres grupos: uno no recibió tratamiento, otro fue tratado con un antidepresivo llamado citalopram, y el tercero con vortioxetina. Después de 38 días, los ratones que recibieron vortioxetina tuvieron mucho menos crecimiento del tumor en comparación con los otros dos grupos.

Y por si eso fuera poco, también hicieron un segundo experimento en el que compararon a los ratones que solo recibían quimioterapia con aquellos que recibían quimioterapia más vortioxetina. ¿El resultado? Los ratones tratados con vortioxetina no solo tenían mejores resultados a corto plazo, de hecho vivieron más tiempo en comparación con los que solo recibieron quimioterapia.
Aquí viene lo importante: aunque estos resultados son muy alentadores, todavía no se han hecho pruebas en humanos, por lo que no se puede asegurar que el medicamento funcione de la misma manera en personas. Los expertos, como el neurólogo Michael Weller, advierten que automedicarse con vortioxetina sería un riesgo enorme. Aún faltan ensayos clínicos para determinar si es seguro y efectivo en humanos, y sobre todo, cuál sería la dosis adecuada.
Pero lo bueno de todo esto es que la vortioxetina ya está aprobada por la FDA y es un medicamento barato y seguro. Esto significa que, si las pruebas en humanos resultan exitosas, podría ser incorporado rápidamente como parte de los tratamientos contra el glioblastoma, sin tener que pasar por procesos de aprobación tan largos y complicados.
El estudio se publicó en la prestigiosa revista Nature
