Así fue el “robo del siglo” en México: El hurto de un tesoro arqueológico de uno de los sitios más importantes

Desafortunadamente, en lo que respecta a los museos que alojan tesoros arqueológico o piezas de artes únicas que son parte de la cultura e historia de los sitios, muchos de estos están acompañados de alguna historia de robo o saqueo, y México no es la excepción, pues uno de sus museos más importantes fue víctima de lo que se conoce como el “robo del siglo”, del cual te contaremos todos los detalles el día de hoy.
¿De qué se trató el “robo del siglo”?
El conocido como el “robo del siglo” en México se trató del mayor robo de un tesoro arqueológico que se ha presentado en el país, el cual ocurrió en Nochebuena de 1985 y que tardó alrededor de cuatro años para dar con los ladrones y recuperar las piezas hurtadas.
Esto ocurrió en el Museo Nacional de Antropología, uno de los museos de mayor relevancia en México por todo el legado arqueológico que en él se exhibe, y, según informa el sitio oficial de dicho recinto, durante este desafortunado suceso se robaron 140 piezas de las salas Maya, Oaxaca y Mexica, lo que incluyó piezas en oro y jade, como la famosa máscara de Pakal, la máscara del Dios Murciélago y la vasija Mono de Obsidiana.
¿Cómo ocurrió el robo?
Según informa el Museo Nacional de Antropología, esto ocurrió durante la Nochebuena de 1985, momento en el que los guardias encargados de hacer un recorrido cada dos horas por todo el museo se concentraron en un solo sitio para celebrar la llegada de la Navidad.
De este modo, hoy se sabe que los ladrones en cuestión entraron al museo saltando la barda que se encontraba para su protección, cruzaron el jardín, llegaron al sótano por una escalera para luego alcanzar las salas de exhibición a través de los ductos de aire acondicionado, todo esto sin ser vistos.
Posteriormente, al estar en las salas de exhibición, se indica que tardaron alrededor de tres horas –entre 1:00 y 4:00 de la mañana– en robar las 140 piezas arqueológicas sin que nadie se percatara de ello, y, según se especifica, no fue hasta las 8:00 de la mañana, en el cambio de guardia, cuando se descubrió el robo.


¿Quiénes robaron las piezas?
Esta situación, que se distinguió luego como el “robo del siglo”, se convirtió en toda una noticia internacional, y, dado el valor de estas piezas arqueológicas en el mercado negro, se informó sobre la situación Secretaría General de la Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL), así como a otros 158 países sobre las piezas hurtadas y todos los detalles que podrían ser importantes para la investigación y para dar con estas lo más pronto posible.
Pese a esto, por alrededor de cuatro años las investigaciones no podían dar con los ladrones, y, en su momento, una de las hipótesis en la que más se creía era la que indicaba que el robo se había dado por una banda profesional de robos a museos que ya habían realizado esto en muchos otros sitios.
¿Cuál fue la sorpresa? Después de casi cuatro años se logró descubrir que en realidad este robo se realizó por dos jóvenes, Carlos Perches y Ramón Sardina, de 25 y 26 años de edad, quienes habían estudiado con gran detalle cada parte del museo y de las piezas que después robaron. Y, según los informes de la PGR, después del atraco, estos hombres huyeron con las piezas a la casa de los padres de Perches, en la colonia Jardines de San Mateo, en el Estado de México.
Finalmente, en 1989, tras una pista que se otorgó a las autoridades, se logró dar con los implicados en el robo, así como con todas las piezas hurtadas, las cuales se recuperaron intactas, marcando así un gran cambio para la seguridad del recinto.
«El robo al Museo Nacional de Antropología marcó un hito en las medidas de seguridad de los museos del país, pues a partir de entonces se implementaron nuevas normas generales de seguridad en todos los recintos del INAH y se aplicaron reformas jurídicas en el Código Penal para sancionar los delitos de robo y daño del patrimonio que también se extienden a quienes intervienen como cómplices o encubridores», concluye en su informe el Museo Nacional de Antropología.
