Revolución alimentaria: Científicos crean proteínas a partir del aire y el agua

Como todos lo sabemos, las proteínas son biomoléculas esenciales en la alimentación porque desempeñan un papel crucial en la formación y reparación de tejidos en el cuerpo. Son los bloques de construcción de músculos, órganos y células, lo que las convierte en un componente vital para el crecimiento y el mantenimiento de la salud. Además, las proteínas ayudan en el transporte de sustancias en la sangre, como lípidos y nutrientes, y son necesarias para la producción de enzimas y hormonas que regulan diversas funciones corporales.El cuerpo humano no almacena proteínas de la misma manera que lo hace con grasas o carbohidratos, por lo que es fundamental consumirlas diariamente. Sin un aporte adecuado de proteínas, se pueden presentar problemas de salud, como debilidad muscular y un sistema inmunológico comprometido.
Proteínas del aire y el agua: una nueva tecnología que podría alimentar al mundo
Un grupo de científicos alemanes ha desarrollado una innovadora tecnología capaz de obtener proteínas y vitamina B9 a partir del aire y el agua, lo que podría transformar la forma en que alimentamos a la humanidad. Este avance, que funciona con energía renovable, utiliza microbios que se alimentan de hidrógeno, oxígeno y dióxido de carbono (CO2), según un estudio publicado en Trends in Biotechnology.
El proceso, dirigido por Largus Angenent, investigador de la Universidad de Tubinga, Alemania, es similar al de la fermentación de la cerveza. Sin embargo, en lugar de utilizar azúcar, los microbios se alimentan de gases y acetato, una sustancia presente en el vinagre. Este método, aún en fase experimental, tiene el potencial de producir una alternativa proteica sostenible y rica en micronutrientes.
Un sistema biotecnológico de dos etapas
El equipo de investigación diseñó un sistema de biorreactor de dos etapas para generar levadura enriquecida en proteínas y vitamina B9, también conocida como folato, que es esencial para el crecimiento celular y el metabolismo. En la primera etapa, una bacteria convierte hidrógeno y CO2 en acetato. Luego, la levadura de panadería (Saccharomyces cerevisiae) se alimenta de este acetato y oxígeno, produciendo proteínas y vitamina B9.
Los resultados son prometedores. Se descubrió que esta levadura producía casi la misma cantidad de vitamina B9 que las levaduras alimentadas con azúcar. Además, 6 gramos de levadura seca obtenidos mediante este proceso son suficientes para cubrir las necesidades diarias de vitamina B9 de una persona.

Una fuente proteica superior
En cuanto a la producción de proteínas, la levadura resultante tiene niveles proteicos superiores a los de muchas fuentes tradicionales como la ternera, el cerdo, el pescado y las lentejas. Por ejemplo, 85 gramos de esta levadura cubren el 61 % de las necesidades diarias de proteínas, mientras que esas fuentes animales y vegetales cubren entre el 25 % y el 38 %.
Sin embargo, el consumo de esta levadura debe ser regulado para evitar problemas de salud como la gota. Una vez tratada adecuadamente, esta levadura sigue siendo una fuente proteica altamente competitiva y comparable a las alternativas tradicionales.
Hacia una alimentación sostenible
Este avance llega en un momento crucial, en que el crecimiento poblacional y el cambio climático amenazan la producción de alimentos. Largus Angenent destacó que, a medida que la población mundial se acerca a los 10.000 millones de personas, se necesitarán soluciones innovadoras para alimentar a la humanidad sin agotar los recursos naturales. Producir proteínas en biorreactores a través de biotecnología, en lugar de depender únicamente de la agricultura tradicional, podría hacer el sistema alimentario mucho más eficiente y sostenible.
Al funcionar con energía renovable y aprovechar CO2, este sistema también reduce las emisiones de carbono, liberando al mismo tiempo grandes extensiones de tierra para la conservación. Los investigadores subrayan que esta tecnología no pretende reemplazar a los agricultores, sino complementar su labor, permitiéndoles concentrarse en cultivos sostenibles.
El siguiente paso del equipo será optimizar y escalar la producción, además de evaluar la seguridad alimentaria y el interés del mercado, con la esperanza de que esta tecnología pueda marcar el futuro de la alimentación global.
