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La razón científica del porqué no estamos evolucionando si hay internet y mucha tecnología

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FUENTE: GoodFon

A lo largo de la historia, los seres humanos hemos cambiado físicamente debido a las condiciones de nuestro entorno. Pero hoy en día, a pesar de que vivimos rodeados de internet, inteligencia artificial (IA) y un montón de avances tecnológicos, nuestros cuerpos no están evolucionando al mismo ritmo. Esto puede parecer raro, porque todo lo que usamos en nuestra vida diaria ha cambiado muy rápido, desde los celulares hasta la manera en que trabajamos. Pero ¿por qué no vemos esos cambios reflejados en nuestros cuerpos?

En el pasado, los seres humanos evolucionaron porque se adaptaban a los cambios en su entorno. Por ejemplo, perder el pelo corporal fue algo clave para que pudiéramos sobrevivir en climas más cálidos. En lugar de depender de una capa de pelo para regular el calor, nuestros cuerpos aprendieron a sudar para mantener la temperatura. Otro ejemplo interesante es la pérdida de la cola, que afectó nuestra biología haciendo que los embarazos fueran más largos y los partos más complicados. Este tipo de cosas ocurrían porque nuestros genes iban ajustándose a lo que el entorno demandaba.

Ahora, mucha gente se pregunta por qué no estamos experimentando cambios como esos, especialmente en una era donde la tecnología cambia todo. Piensa en los avances en medicina, en cómo hemos mejorado la agricultura o en cómo los sistemas de transporte han facilitado el acceso a bienes. Y todo esto ha sido impulsado, en gran medida, por internet, que ha acelerado los procesos de desarrollo en los últimos años. Sin embargo, a pesar de todo este progreso, nuestros cuerpos no parecen evolucionar junto con la tecnología.

Ya no estamos aislados

Una de las razones más importantes es que ya no estamos aislados como antes. En el pasado, cuando los seres humanos vivían en pequeños grupos separados unos de otros, ocurrían mutaciones y adaptaciones que ayudaban a esos grupos a sobrevivir mejor en su entorno específico. Por ejemplo, los pájaros pinzones que estudió Darwin evolucionaron de manera diferente en cada isla de las Galápagos debido a su aislamiento. Lo mismo pasó con los llamados Hobbits de Flores, una especie humana que evolucionó de forma única en esa isla. El aislamiento fue importante porque reducía la diversidad genética y permitía que ciertas características se desarrollaran más rápidamente.

FUENTE: Freepik

Pero hoy, gracias a la globalización y a los avances en el transporte, las personas de todo el mundo están conectadas. Esto significa que hay una mezcla genética constante entre las poblaciones de distintas regiones, y eso disminuye las posibilidades de que ocurran cambios evolutivos significativos. Antes, cruzar mares o montañas podía significar un aislamiento casi total. Hoy en día, conquistamos los cielos y los mares, lo que hace que el aislamiento sea casi inexistente.

Eso no quiere decir que la evolución se haya detenido por completo, pues el proceso es más lento y menos visible en nuestra vida cotidiana. Las mutaciones y los cambios biológicos no ocurren de un día para otro, y las condiciones que en el pasado provocaban esos cambios ahora ya no están presentes en la misma medida. Las nuevas tecnologías, aunque han mejorado nuestra calidad de vida, no están generando las presiones necesarias para que nuestros cuerpos cambien drásticamente.

Hay quienes han debatido si avances antiguos, como el uso de ropa, la invención del fuego o de la rueda, pudieron facilitar en su momento la selección natural. Pero no podemos decir que las nuevas tecnologías, como el internet o la IA, vayan a provocar un salto evolutivo similar. La tecnología cambia el mundo a nuestro alrededor, pero eso no significa que necesariamente tenga que cambiar nuestros cuerpos.


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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