Científicos creen haber encontrado el elemento responsable de la formación de los agujeros negros supermasivos

La materia oscura abunda en el universo: conforma aproximadamente el 85% de la materia que existe en él. Su nombre se debe a que no emite ningún tipo de radiación electromagnética ni interactúa de ninguna manera con este tipo de radiación, por lo que es completamente transparente en todo el espejo electromagnético.
Sin embargo, no está del todo claro si lo que se sabe acerca de esta materia es real o no, por lo que hasta el momento son solamente especulaciones de los científicos, por lo que se trata de uno de los enigmas más grandes en todo el universo.
Hay varias teorías que se utilizan para conocer el origen de esta misteriosa materia, como por ejemplo, se cree que si se demuestra la supersimetría, es decir, la simetría hipotética que podría resolver ciertos problemas teóricos como el problema de la jerarquía, además de que pueda ofrecer candidatos adicionales para explicar la materia oscura.
Así que, en caso de que se demuestre la validez de esta teoría, se podría entender cuál es la naturaleza de la materia oscura, aunque debido a que no emite ningún tipo de radiación, los investigadores no han podido detectarla.
No obstante, a pesar de que la materia oscura no se ha podido estudiar plenamente, existen motivos bien fundamentados para relacionar a los agujeros negros supermasivos que se encuentran en el centro de las galaxias están muy relacionados con la formación y evolución de estas galaxias, además de que recientemente se descubrió que hay indicios que reflejan que la materia oscura puede estar involucrada en la formación de los agujeros negros supermasivos.
Los científicos tienen la idea de que los agujeros negros supermasivos que existen en los centros de las galaxias se forman a partir de agujeros negros más pequeños que engullen estrellas cercanas, grandes cantidades de gas y que incluso se fusionan con otros agujeros negros, aunque este proceso lleve miles de millones de años, ya que, de no ser así, los agujeros negros supermasivos no podrían alcanzar tales magnitudes.
Durante sus investigaciones, el Telescopio Espacial James Webb ha detectado agujeros negros que son tan antiguos como el universo mismo, lo que desata nuevas hipótesis acerca del origen de estos objetos.
Investigadores como Alexander Kusenko, profesor de física y astronomía en la Universidad de California, en conjunto con un grupo de físicos creen que la materia oscura está relacionada con los procesos que han contribuido a la formación de estos agujeros negros supermasivos primigenios.
La teoría que proponen es que en el universo primigenio la materia oscura no permitió que el hidrógeno se enfriara como tenía que hacerlo para que la gravedad desencadenara la condensación de nubes con la densidad y el tamaño necesario para dar lugar a nuevas estrellas.

Esto también entra en la posibilidad de que una nube de gas y polvo calientes de tamaños descomunales colapsara y formara un agujero negro supermasivo sin tener que haber sido primero una estrella, y aunque la hipótesis tiene sentido, hay que pensar en un detalle: el gas se enfría rápidamente, por lo que es más probable que se forman muchas nubes de gas de menor tamaño en vez de una nube gigantesca.
«La rapidez con la que se enfría el gas tiene mucho que ver con la cantidad de hidrógeno molecular. Los átomos de hidrógeno unidos en una molécula disipan energía cuando se encuentran con un átomo de hidrógeno suelto, de modo que las moléculas de hidrógeno se transforman en vehículos de enfriamiento a medida que absorben energía térmica y la irradian», mencionó Yifan Lu, un investigador que ha colaborado en este estudio.
