Estudio revela que la superficie de este planeta esconde una capa de diamantes de 15 km de espesor

El planeta más pequeño de nuestro Sistema Solar ha impactado a los científicos con un descubrimiento que nadie se esperaba.
A pesar de que se trata de un mundo misterioso y que fascina a los investigadores a causa de sus cualidades que no suelen ser tan comunes en otros planetas, tales como una superficie muy oscura, un núcleo con una densidad extraordinario y el final prematuro de la era volcánica de este pequeño planeta.
No solo posee las anteriores características, sino que recientemente se ha descubierto que Mercurio esconde un secreto bajo su superficie: lo que podría ser un manto de diamante de 15 kilómetros de espesor.
De acuerdo con una investigación publicada en la revista Nature Communications, la inusual oscuridad del planeta, en su superficie, se debe a la presencia generalizada de grafito, según revelaron los datos espectrales de la sonda espacial MESSENGER, lanzada en 2004 y la cual finalizó su misión en el año 2015.
La sonda MESSENGER pasó por Mercurio tres veces entre 2008 y 2009, y orbitó el planeta durante 4 años (2011-2015), con el objetivo de cartografiar toda su superficie. Fue esta nave la que ha descubierto otros misterios, como las manchas de grafito de la superficie del planeta.
Estas manchas de grafito han llevado a los científicos a sugerir que en la historia temprana de Mercurio existió un océano de magma rico en carbono, el cual habría flotado desde la superficie, creando las manchas de grafito y la oscuridad que impera en la superficie del pequeño planeta.
Los datos que se recopilaron en este periodo de tiempo siguen siendo analizados, de tal manera que actualmente parece que se han encontrado indicios de que en Mercurio hay una capa de diamantes de 15 kilómetros de grosor.
Y debido a que el grafito es menos denso que un océano de magma fundido, se espera que haya flotado y contribuido a la formación de la corteza primordial de Mercurio, lo que también habría propiciado que se formara un manto rico en carbono bajo la superficie.

«Calculamos que, dada la nueva estimación de la presión en el límite entre el manto y el núcleo, y sabiendo que Mercurio es un planeta rico en carbono, el mineral portador de carbono que se formaría en la interfaz entre el manto y el núcleo es el diamante y no el grafito», mencionó Olivier Namur, miembro del equipo y profesor asociado de la KU Leuven. «Nuestro estudio utiliza datos geofísicos recogidos por la nave espacial MESSENGER de la NASA».
Para llegar a la conclusión de que en Mercurio existe diamante en el manto, los investigadores replicaron las presiones y temperaturas que existen en el planeta, utilizando una prensa de gran volumen.
La presión que se aplicó fue increíble, superior a los 7 gigapascales, y se realizó sobre un silicato sintético que actúa como sustituto del material encontrado en el manto de Mercurio, lográndose temperaturas de hasta 2177° C.
«Creemos que el diamante podría haberse formado mediante dos procesos. En primer lugar, la cristalización del océano de magma, pero este proceso probablemente contribuyó a la formación de una capa de diamante muy fina en la interfaz entre el núcleo y el manto», explica Namur.
«En segundo lugar, y más importante, la cristalización del núcleo metálico de Mercurio».
«El núcleo líquido antes de la cristalización contenía algo de carbono; la cristalización, por lo tanto, conduce al enriquecimiento de carbono en la masa fundida residual. En algún momento, se alcanza un umbral de solubilidad, lo que significa que el líquido no puede disolver más carbono y se forma el diamante».
