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El descubrimiento de las profundidades marinas que pone en tela de juicio el origen de la vida

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Crédito de imagen: Lupita_Faet de Getty Images.

Distintas expediciones en las profundidades del océano nos han demostrado lo mucho que desconocemos sobre la Tierra y cómo la ciencia siempre puede ser refutable con cada nuevo descubrimiento que acontece. Una de las mejores pruebas de esto se trata de un impresionante e inesperado hallazgo que realizó un grupo de científicos en las profundidades del Océano Pacífico, el cual tiene desconcertada a toda la comunidad científica y que ha puesto en tela de juicio lo que sabemos sobre el origen de la vida.

De manera más específica, un grupo de científicos dirigido por Andrew Sweetman de la Asociación Escocesa de Ciencias Marinas (SAMS) encontró en la oscuridad del fondo marino abisal del Océano Pacífico, a unos 4,000 metros por debajo de la superficie, donde la luz no penetra, lo que parece ser una inesperada fuente de oxígeno de la que no se tenía conocimiento alguno, la cual denominaron “oxígeno oscuro”. El hallazgo fue publicado recientemente en la revista Nature Geoscience y ha desconcertado a toda la comunidad científica por lo que esto podría significar en cuanto al origen de la vida.

Según se describe, este hallazgo se realizó en el lecho marino de la zona Clarion-Clipperton, cuando los científicos se encontraban investigando los impactos de la minería en aguas profundas, para lo cual estaban extrayendo los conocidos “nódulos polimetálicos”, un recurso del mar que consiste en esferas formadas por capas concéntricas de minerales como manganeso, níquel, cobre, cobalto, entre otros, las cuales son mucho interés para las conocidas energías limpias.

Pues bien, analizando estos recursos, el equipo de investigación determinó que los nódulos polimetálicos eran potencialmente una fuente de producción de oxígeno en las profundidades del océano, un sitio en el que, hasta el momento, solo se reconocía que este elemento se consumía, pero no que se producía. Además, para sorpresa de toda la comunidad científica, esto sucede en completa oscuridad, es decir, sin la energía de la luz solar.

Crédito de imagen: Alexey Demidov de Pexels.

Esto último fue de lo más impresionante para los investigadores, pues, como bien sabemos, el oxígeno del planeta se obtiene a través de diversos organismos fotosintéticos, los cuales requieren la luz solar para las reacciones que producen este elemento, sin embargo, este hallazgo parece indicar que estos nódulos no solo contienen metales de interés para el humano, sino que, además, estos tienen una carga eléctrica tan alta, que tienen la capacidad de producir la electrólisis del agua marina (H2O), es decir, la descomposición de esta molécula en hidrógeno y oxígeno.

Esto quiere decir que estos recursos marinos son una potencial y potente batería. «Cuando obtuvimos los primeros datos, pensamos que los sensores estaban defectuosos, porque todos los estudios realizados en las profundidades marinas solo habían observado que el oxígeno se consumía en lugar de producirse. Regresábamos a casa y recalibramos los sensores, pero a lo largo de 10 años, estas lecturas extrañas de oxígeno seguían apareciendo», describió el profesor Sweetman.

Sobre cómo es que esto cambia lo que conocemos sobre el origen de la vida, debemos de recordar que, en general, para que hace millones de años los organismos aeróbicos surgieran, el oxígeno en el planeta era clave, y, hasta el momento, se distinguía que este se produjo por los organismos fotosintéticos, sin embargo, este hallazgo podría sugerir otra fuente de oxígeno que no se conocía.

«El descubrimiento de la producción de oxígeno mediante un proceso no fotosintético nos obliga a repensar cómo pudo haberse originado la evolución de la vida compleja en el planeta. La visión convencional es que el oxígeno fue producido por primera vez hace unos tres mil millones de años por microbios antiguos llamados cianobacterias y que a partir de entonces hubo un desarrollo gradual de la vida compleja. La posibilidad de que exista una fuente alternativa requiere un replanteamiento radical de nuestra parte», concluye el profesor Sweetman.


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