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Las dos palabras del diccionario que en singular son masculinas y en plural son femeninas

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La Real Academia Española (RAE) es una institución cultural fundada en 1713 en España, cuya principal función es velar por la pureza, la unidad y la adecuada enseñanza del idioma español. Está integrada por académicos que son especialistas en lingüística y literatura española. Entre sus tantos servicios que brinda, está en explicarnos qué reglas gramaticales hacen más productivo tanto el habla como la escritura.

Uno de estos ejemplos, es el uso del artículo «el» con las palabras «arte» y «agua» en singular y «las» en plural es un fenómeno lingüístico interesante del español que tiene su explicación en la fonética y la gramática del idioma. Para entender por qué sucede esto, debemos remontarnos a las reglas de la RAE y la historia del idioma.

En primer lugar, es importante señalar que tanto «arte» como «agua» son sustantivos femeninos. Sin embargo, cuando se usan en singular, llevan el artículo «el» en lugar de «la». Esto no significa que cambien de género, má bien, está respondiendo a una cuestión de eufonía, es decir, al sonido agradable y fluido del habla.

La RAE establece que se utiliza «el» en lugar de «la» delante de sustantivos femeninos que comienzan con una «a» tónica, es decir, una «a» acentuada o que lleva la fuerza de pronunciación. Esto se hace para evitar la cacofonía, un sonido desagradable que resultaría de la combinación de la «a» final del artículo «la» con la «a» inicial del sustantivo. Así, en lugar de decir «la agua» o «la arte«, se dice «el agua» y «el arte». Este cambio solo ocurre cuando la palabra está en singular, ya que en plural, el artículo cambia a «las» y ya no hay riesgo de cacofonía: «las aguas» y «las artes».

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El uso del artículo «el» en estos casos tiene un antecedente en el latín, la lengua madre del español. En latín, había casos en que los sustantivos femeninos que comenzaban con una vocal fuerte también se precedían de un artículo que facilitaba la pronunciación. Esta regla se mantuvo y adaptó en el español moderno para asegurar que el habla sea fluida y agradable al oído.

Es interesante notar que no todas las palabras femeninas que empiezan con «a» tónica siguen esta regla. Solo se aplica cuando la «a» tónica está en la primera sílaba de la palabra. Por ejemplo, aunque «alma» (alma) y «águila» (águila) también comienzan con «a» tónica, se dice «el alma» y «el águila» en singular, pero «las almas» y «las águilas» en plural. Sin embargo, palabras como «alarma» no siguen esta regla, ya que la sílaba tónica no es la primera «a». Por lo tanto, se dice «la alarma«.

Volviendo a «arte» y «agua», cuando se utiliza en plural, el artículo cambia a «las» porque la fuerza tónica ya no recae en una vocal que cause cacofonía con el artículo «las». Así, decimos «las artes» y «las aguas» sin problemas.


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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