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Aprende a cultivar tu propio árbol de mango y sigue estos consejos expertos para que dé frutos grandes y abundantes

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Créditos de imagen: Ghulam Hussain | Getty Images

El mango es una fruta muy degustada por muchas personas, ya sea en una ensalada, en comida como una salsa o más al natural como en un coctel o simplemente solo, por ser fruta tan versátil y deliciosa es que es tan consumida y aprovechada en la gastronomía y repostería. Por ello, si lo sabemos sembrar y cuidar de la maneta correcta, podremos obtener los mangos más grandes y jugosos que en cualquier tienda podamos encontrar.

Si bien muchas marcas ofrecen mango, asegurando las mismas que el mango es de excelente calidad, no hay mejor manera que ser tú mismo el que cultive sus propios alimentos, ya que llevas a tu mesa una gran diversidad y nutrición con la confianza de que son tus propias cosechas, con el sabor inigualable que te dan los alimentos cultivados en el hogar.

Y en el caso del mango no puede ser la excepción, sin embargo, para lograr todas estas bondades, es necesario saber la manera correcta de cultivarlo. Así que, si quieres tener siempre a tu disposición un riquísimo mango cultivado por ti mismo, toma nota de la siguiente información.

¿Cómo sembrar un árbol de mango en casa?

La tarea es sencilla, pero necesita de tu enfoque y paciencia para que dé los mejores resultados. El truco está en la manera correcta en la que debes sembrar el hueso del mango y cómo debes darle mantenimiento para que dé grandes y jugosos frutos. Y es de la siguiente manera:

1.- Empieza escogiendo un mango de buena apariencia, extrae el hueso y lava bien para eliminar cualquier residuo de pulpa.

2.- Con ayuda de un cuchillo, quita la cubierta exterior del hueso y extrae la semilla, que es la que germinará.

3.- Puedes usar dos métodos para germinar la semilla: envolviéndola en una toalla de papel húmeda o colócala en un recipiente con agua durante unos días, con el fin de que germine. Si eliges el método de la toalla de papel, deberás mantenerla húmeda y en un lugar cálido, donde en pocos días la semilla se abrirá y empezará a desarrollar raíces pequeñas.

4.- Cuando veas que la semilla ha empezado a dejar brotar las raíces, prepara una maceta grande con buen drenaje y llénala con una buena mezcla de tierra que contenga mucha materia orgánica.

5.- Planta la semilla del mango, colocando las raíces hacia abajo, cubriéndola con aproximadamente dos centímetros de tierra y lleva la maceta a un lugar soleado.

6.- Cuando alcance 30 centímetros de altura tu árbol de mango, entonces es momento de trasplantar a suelo firme.

7.- Escoge un lugar en tu jardín donde reciba los rayos del sol y tenga buen drenaje. Cava un agujero amplio y profundo, y trasplanta tu árbol con cuidado. Riega abundantemente después del trasplante.

Créditos de imagen: Arx0nt | Getty Images

Ahora, con respecto a que tu árbol de mango dé frutos grandes y jugosos es especial el cuidado durante los primeros años. Ya que, en esta época de su vida, es importante que fertilices el árbol por lo menos tres veces al año, con un fertilizante balanceado y que contenga nitrógeno, fósforo y potasio. Sumado a esto, procura podarlo con regularidad, retirando el exceso de ramas enfermas con mucho cuidado.

Y para que los frutos vayan saliendo grandes y jugosos, hay un procedimiento que recomiendan mucho los expertos, se trata del raleo de frutos. El cual va de la eliminación de los frutos en exceso vía manual. De esta manera, el árbol podrá mantenerse dando mangos grandes y jugosos.


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