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Le colocaron un GPS a un colibrí y resolvieron un misterio que Darwin nunca pudo ver

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FUENTE: Getty Images

Durante muchos años, los colibríes han sido un enigma para los científicos, no por su belleza ni su actividad biológica en el ecosistema. Más bien, sobre su propia adaptación, de hecho, incluyendo al famoso naturalista Charles Darwin, quien los observó en 1834 durante su viaje por la región. Darwin se sorprendió por el tamaño de estas aves, que eran considerablemente más grandes que las especies de colibríes comunes, pero que en realidad no supo si realmente era otra especie o tenían diferentes formas de adaptación. Este misterio ha persistido hasta la actualidad, pero gracias a la tecnología moderna y una exhaustiva investigación, se han revelado nuevas y sorprendentes verdades sobre estas aves.

El equipo de investigadores utilizó pequeñas mochilas con dispositivos de geolocalización y transmisores satelitales para rastrear 57 colibríes gigantes. Este enfoque innovador permitió a los científicos seguir los movimientos de las aves en detalle y obtener datos precisos sobre sus rutas migratorias. Además, realizaron estudios genómicos para entender mejor las diferencias entre las poblaciones de colibríes. El análisis genético reveló que, en lugar de una sola especie de colibrí gigante, existen dos especies distintas. Este hallazgo es precisamente algo que Darwin quería comprender, un aspecto sobre la biodiversidad y la evolución de estas aves.

Una de las dos especies realiza migraciones extremas, pues con el GPS se demostró que reocrrió más de 8,300 kilómetros desde las costas de Chile, a través de Perú, y llegando hasta la provincia de Buenos Aires en Argentina. Esta es una de las migraciones más largas conocidas para los colibríes. La otra especie, en cambio, reside todo el año en el altiplano andino, una región de gran altitud y condiciones climáticas severas. Esta especie es ligeramente más grande y ha sido nombrada Patagona chaski, en honor a los mensajeros del antiguo imperio Inca, conocidos por su capacidad para recorrer grandes distancias rápidamente.

Los estudios realizados revelaron la existencia de dos especies distintas de colibríes gigantes. Una de estas especies, conocida como el colibrí gigante del Norte, no migra y reside en su hábitat todo el año. FUENTE: Chris Witt

El descubrimiento de estas dos especies nos da una mejor comprensión de la especiación críptica, es decir, un proceso en el cual dos especies que parecen muy similares a simple vista han contrastado genéticamente y se han aislado reproductivamente a lo largo del tiempo. Esta diferenciación genética es significativa porque revela que las dos especies de colibríes han estado separadas durante millones de años, evolucionando de manera independiente, cada quien por su lado.

En términos ecológicos, las dos especies de colibríes gigantes muestran adaptaciones notables a sus respectivos entornos. La especie migratoria ha desarrollado la capacidad de realizar largos vuelos a través de diferentes hábitats y climas, mientras que la especie residente del altiplano ha adaptado su fisiología para sobrevivir en condiciones de gran altitud y bajas temperaturas. Estas adaptaciones son producto de la extraordinaria capacidad de estas aves para colonizar y prosperar en una variedad de ecosistemas.

Desde una perspectiva de conservación, el reconocimiento de estas dos especies distintas es importante para cada especie, pues puede tener necesidades y amenazas diferentes, lo que requiere estrategias de conservación específicas. La migración extrema de una de las especies, por ejemplo, puede hacerla más vulnerable a los cambios climáticos y a la pérdida de hábitat a lo largo de su ruta migratoria. La especie residente del altiplano, por otro lado, puede enfrentar desafíos relacionados con el cambio climático que afecta su hábitat de gran altitud.


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Luis Arana

Químico de profesión, ama la bioquímica y los procesos metabólicos. Fiel amante de la poesía.

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