Descubren arrumbado en un museo el único artefacto que Einstein diseñó de principio a fin

Hay una historia que no nos cuentan ni los museos ni la vida misma del relevante científico Albert Einstein. No por el mero hecho de ser misterioso, sino porque, en sí, sus mismos experimentos eran relevantes para su época. Pensarías que todas sus aportaciones siempre fueron descritas como un hito monumental en la historia de la física, pero no siempre el reconocimiento al mérito en ciencia funciona de ese modo.
¿Qué pasaría si te dijera que un grupo de investigadores tropezó con uno de sus tesoros científicos arrumbado mientras realizaban un inventario en el Museo Ampère? Entre viejas fotografías y cartas, encontraron un dispositivo único que había estado olvidado en un rincón oscuro del almacén durante décadas. Este dispositivo resultó ser el único experimento diseñado y construido por el mismísimo Albert Einstein, en colaboración con el físico Wander Johannes de Haas.
La emoción de los investigadores, Alfonso San Miguel y Bernard Pallandre, era palpable mientras sostenían en sus manos este pedazo de historia científica. Se interesaron en una investigación que duró más de cuatro años para confirmar la autenticidad del artefacto y comprender su significado en el contexto de la física del siglo XX.
¿Qué era ese artefacto?
El experimento en cuestión consiste en una sencilla barra de hierro suspendida en el aire por un delgado alambre, colocada en el centro de una bobina de cable por la que pasa una corriente eléctrica. La idea detrás de este experimento era probar la existencia de las corrientes moleculares de Ampère, una teoría propuesta por André-Marie Ampère en el siglo XIX para explicar la relación entre los imanes permanentes y las corrientes eléctricas.

Lo que hace que este descubrimiento sea aún más interesante es la colaboración entre dos mentes brillantes: Albert Einstein y Wander Johannes de Haas. Einstein, conocido principalmente por sus contribuciones a la física teórica, mostró un interés creciente por la física experimental a medida que avanzaba en su carrera. Esto lo llevó a colaborar con De Haas en la realización de experimentos para probar sus teorías.
El experimento de Einstein y De Haas sentó las bases para futuros descubrimientos en física, incluyendo el concepto de espín del electrón y el desarrollo de la mecánica cuántica. Sin embargo, como ocurre con muchos avances científicos, su camino hacia el reconocimiento no fue sin obstáculos.
A pesar de la meticulosidad con la que Einstein y De Haas diseñaron y ejecutaron su experimento, otros físicos que intentaron replicarlo en los años siguientes encontraron resultados ligeramente diferentes. Después de una extensa investigación, se determinó que ciertos factores externos al experimento podrían haber influido en los resultados.
La historia detrás de cómo este experimento llegó al Museo Ampère es igualmente intrigante. Después de la muerte de De Haas en 1960, su esposa, Geertruida de Haas-Lorentz, decidió donar una serie de objetos relacionados con la investigación de su esposo a varios museos, incluido el Museo Ampère. Sin embargo, la razón exacta por la cual el experimento completo fue donado a este museo sigue siendo un misterio.

A lo largo de los años, el experimento de Einstein y De Haas fue expuesto junto con otros dispositivos científicos que estaban revolucionando el mundo de la física. Sin embargo, con el tiempo, el experimento fue desmontado y guardado en el almacén del museo, donde permaneció olvidado hasta su redescubrimiento reciente.
