Por primera vez, estudios demostraron la existencia de un “arcoiris“ fuera de nuestro sistema solar

¿Te imaginas que aparezcan arcoíris en otros exoplanetas que existen en todo el universo? Pues sí, si existen y es que precisamente una reciente investigación pudo captar este fenómeno científicamente conocido como “efecto gloria”. Para que se entienda mejor de qué estamos hablando, se trata de una amplificación extrema de la radiación estelar en la atmósfera de un planeta, específicamente en la región donde el lado diurno se encuentra con el lado nocturno.
En este caso, el fenómeno se captó en un exoplaneta llamado WASP-76b, esta amplificación resulta en una radiación que es más de 4,000 veces la cantidad que la Tierra recibe de nuestro propio Sol. Esto nos da más o menos una idea de las condiciones extremas que existen en este exoplaneta.
No tardó este evento en generar un gran interés en la comunidad científica y en el público en general. Y es que, por primera vez, el telescopio espacial Cheops de la Agencia Espacial Europea fue quien captó esta belleza en uno de los exoplanetas más ultracalientes, producto de procesos atmosféricos extremos que tienen lugar en este.

Hablemos de WASP-76b
WASP-76b es un exoplaneta ultracaliente con una temperatura superficial extremadamente alta, alcanzando más de 2,400 grados Celsius. Esta alta temperatura se debe a su proximidad cercana a su estrella, WASP-76, y a su órbita muy cercana. Esta cercanía provoca que el lado diurno del planeta se caliente intensamente, mientras que el lado nocturno permanece más frío.
En cuanto a su atmósfera, los exoplanetas ultracalientes como WASP-76b tienen composiciones atmosféricas muy diferentes a las de los planetas de nuestro propio sistema solar. Debido a las temperaturas extremas y la intensa radiación estelar, es probable que se formen moléculas como el óxido de titanio y el vapor de hierro, que son menos comunes en planetas más fríos.
Para que ocurra el efecto gloria, es necesario que se cumplan ciertas condiciones específicas. Primero, el planeta debe estar lo suficientemente cerca de su estrella como para recibir una cantidad significativa de radiación. Segundo, la atmósfera del planeta debe ser capaz de dispersar la radiación de manera efectiva. En el caso de WASP-76b, su atmósfera densa y rica en elementos metálicos contribuye a este proceso de dispersión.

El descubrimiento de este fenómeno en WASP–76b nos permite estudiar las atmósferas de los exoplanetas ultracalientes y comprender mejor cómo la radiación estelar afecta a estos mundos extremos. Además, este hallazgo es clara evidencia de la potencia de CHEOPS, no siendo el primer fenómeno astronómico que captura en una de sus tantas observaciones.
Al entender mejor las condiciones extremas que prevalecen en estos exoplanetas, podemos refinar nuestros criterios y métodos de búsqueda de planetas habitables y, en última instancia, responder a una de las preguntas más apasionantes de la astronomía: ¿podremos algún día ocupar otros planetas lejos del nuestro?
Esperemos observar más a detalle todos estos estudios que se han realizado, gracias a estas observaciones continuas, los científicos esperan conocer más secretos sobre este fenómeno y la inmensidad de planetas que pueden albergar este tipo de eventos en sus atmósferas.
