Acaban de encontrar las dos “minigalaxias” que dieron origen a la Vía Láctea

Apenas te vas a acostar y miras desde tu ventana las estrellas, mucha gente no se para de maravillar con lo que el universo nos ofrece, pero ¿realmente te has preguntado cómo es que todas esas constelaciones, estrellas, polvo estelar están ahí? Por muchos siglos nos preguntamos en que lugar del universo estábamos, pero desde ahí no paramos de investigar.
Ahora sabemos que vivimos en una galaxia, la Vía Láctea pero todavía quedan interrogantes que hasta le fecha no se han resuelto, por ejemplo: ¿cómo se formó esta enorme galaxia y qué le da exactamente esa forma como la conocemos?
Pero, ¿cómo se forman las galaxias?
Más o menos algo así: el universo tiene montón de materia en forma de gas, polvo y partículas sueltas. Estos elementos, bajo la influencia de la gravedad, comienzan a agruparse y fusionarse en estructuras más grandes llamadas galaxias. En cuanto a la nuestra, se cree que se formó a partir de múltiples filamentos largos e irregulares de gas y polvo cósmico que se fusionaron y entrelazaron, dando lugar a la formación de estrellas y, finalmente, a la creación de nuestra galaxia tal como la conocemos hoy.

Apenas, un hallazgo astronómico ha dejado a la comunidad científica boquiabierta, se ha descubierto evidencia precisamente de estos filamentos antiguos que dieron origen a la Vía Láctea. Utilizando el telescopio espacial avanzado Gaia, los astrónomos han identificado dos corrientes de estrellas extremadamente antiguas, bautizadas como Shakti y Shiva, que se formaron hace más de 12.000 millones de años. Estas corrientes se consideran tan antiguas que preceden a muchas de las partes más viejas de nuestra galaxia, como los brazos espirales y el disco galáctico.
Los descubrimientos realizados por Gaia ponen en duda entonces, todo lo que ya sabíamos sobre las ideas preconcebidas sobre su evolución. Según el estudio publicado en The Astrophysical Journal, las estrellas en las corrientes Shakti y Shiva son extremadamente antiguas, con edades entre 12.000 y 13.000 millones de años. Estas estrellas se mueven en órbitas similares y tienen composiciones químicas parecidas, lo que sugiere que podrían haberse formado como fragmentos separados que se fusionaron con la Vía Láctea en sus etapas iniciales.

Además, los investigadores han señalado que estas corrientes estelares se encuentran en el corazón de nuestra galaxia, una región conocida como el “pobre corazón viejo” de la Vía Láctea debido a la falta de elementos metálicos pesados. Estas estrellas antiguas, desprovistas de los metales pesados creados en las etapas posteriores de la evolución estelar permiten que los científicos estudien las condiciones que prevalecieron en las primeras etapas de la formación de nuestra galaxia.
Se dice un simple número: 12.000 millones de años, pero la Vía Láctea tenía un aspecto muy diferente al que conocemos hoy en día. Las imágenes que nos proporciona Gaia nos muestran un universo en constante cambio, donde las galaxias evolucionan y crecen a lo largo del tiempo, fusionándose y adquiriendo nuevas formas y estructuras, como todo.
