¿Quién es dueño de la Luna y cuánto dinero pagó por ella?

¿Alguna vez te has preguntado si la Luna tiene dueño y, de ser así, cómo es que alguien se ha apropiado de este cuerpo celeste y cuánto pudo pagar por ella? Pues bien, la realidad es que detrás de esta pregunta hay un par de historias que son tanto interesantes como sorprendentes, pues muchos podría dudar de la audacia que algunas personas tienen, pero para que juzgues por ti mismo y sepas de qué se trata todo esto, el día de hoy en este artículo resolveremos esta cuestión, así que, si estás interesado en conocer este dato, te invitamos a seguir leyendo este artículo, pues te compartiremos todos los detalles a continuación.
¿Quién es dueño de la Luna y cuánto dinero pagó por ella?
Para responder esta pregunta vale la pena remontar a 1954, año en el cual Jenaro Gajardo Vega, un abogado y poeta chileno, se proclamo dueño de la Luna luego de salir de la notaria con un documento oficial, del cual hasta hoy se tiene registro, en el que se constata esto. Al respecto, según se informa, este papel firmado ante la notaría de la ciudad de Talca en Chile, indica que:
«Jenaro Gajardo Vera, abogado, es dueño, desde antes del año 1857, uniendo su posesión a la de sus antecesores, del astro, satélite único de la Tierra, de un diámetro de 3.475.00 kilómetros, denominada LUNA, y cuyos deslindes por ser esferoidal son: Norte, Sur, Oriente y Poniente, espacio sideral. Fija su domicilio en calle 1 oriente 1270 y su estado civil es soltero. Jenaro Gajardo Vera. Carné 1.487.45-K. Ñuñoa. Talca, 25 de septiembre de 1954».
Pero por si esto no fuera ya inaudito, la razón de por qué Gajardo decidió apropiarse de la Luna es también sorprendente, pues, según se describe, contó a varios medios de comunicación que la primera razón que lo llevó a apropiarse de la Luna fue el hecho de que el abogado quería ser miembro del Club Social de Talca, para lo cual se requería poseer algún bien, así que, sin ninguna otra opción más factible, encontró en el satélite natural de la Tierra una forma aparentemente sencilla de poder pertenecer a la asociación, lo cual, según se indica, le costó solo un dólar.

Pero esto no acaba aquí, pues este personaje no ha sido el único que se ha distinguido por proclamarse dueño de la Luna, de hecho, existe una historia aún mas sorprende. Según se cuenta, un hombre estadounidense llamado Dennis Hope no solo se ha consolidado dueño de este cuerpo celeste si no que, además, se ha mantenido haciendo un negocio con su supuesto registro de titular al vender terrenos en la Luna e incluso otros astros.
Según se especifica en la BBC en 1980 Hope solicitó a las Naciones Unidas apropiarse de la Luna, otros planetas y sus satélites, de esta forma, al no encontrar respuesta de esta organización asumió que, a falta de un propietario, podría reclamar su titularidad y, por si esto no fuera poco, además, comenzó a vender terrenos a quien le interesará. De esta forma, a través de la página web “Lunar Embassy” se registra que millones de personas han comprado una parcela en el espacio, con 247,3 hectáreas vendidas en la Luna, pagado desde 34 hasta más de 1,000 dólares a cambio de un «Certificado de propiedad», según se indica.
¿Realmente alguien puede ser dueño de la Luna?
Ante estas circunstancias vale la pena cuestionarse si fuera de estas historias que, aunque podría parecer ficción, son la realidad, realmente alguien puede proclamarse dueño de la Luna. Pues bien, según los expertos de la BBC y los tratados sobre el espacio ultraterrestre de la Naciones Unidas, nadie puede ser dueño de la Luna y, en general, de ningún cuerpo celeste.
Esto se afirma de esta manera debido a que Tratado del Espacio Ultraterrestre creado en 1967 y firmado por 129 naciones expresa literalmente que: «El espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, no es sujeto de apropiación nacional por reclamo de soberanía, por medio de uso u ocupación o por cualquier otro medio», el cual seguro que podría anular cualquier título individual que, si bien puede aplicar para bienes en la Tierra, no tiene validez fuera de nuestro planeta.
