Cómo cuidar y desinfectar tu rastrillo: Trucos infalibles para evitar la acumulación de bacterias y pérdida de filo

La higiene personal es una serie de actividades que se realiza para mantener limpio tu cuerpo. Dentro de estas tareas está, cepillar los dientes, duchas constantes, lavar las manos, entre otras.

Contar con un buen aseo personal tiene fines estéticos dentro de una sociedad, pero también, forma parte de cuidar nuestra salud, evitando posibles enfermedades relacionadas con una mala higiene.

Esto se debe a la exposición diaria del cuerpo a millones de patógenos que se encuentran en el ambiente y, en algunos casos, pueden enfermarte. Es por ello que, es importante tener una rutina de higiene, tratando de cubrir cada parte de nuestro cuerpo.

Como parte de la fisiología humana, el hombre cuenta con una significativa cantidad de vello en extremidades, partes intimas y cabeza, principalmente; zonas en las que las personas enfatizan la higiene.

Recordemos que el humano pertenece al grupo de los mamíferos y la presencia de vello corporal es una característica normal, siendo el sexo masculino, el que presenta una mayor concentración de él.

Sin embargo, una encuesta hecha por The Journal of Sexual Medicine, señala que el 40% de los hombres se rasuran porque están a disgusto con el vello, al hacerlo sienten comodidad; un 20% lo hace para sorprender a su pareja y otro 20% solo cuando tiene intimidad.

En dicha encuesta, los investigadores resaltan los beneficios de esta práctica, al eliminar el medio perfecto para la acumulación de humedad y proliferación de bacterias que, también se traduce en mal olor.

Pero los hombres no son los únicos en realizar esta práctica, entre los estándares de belleza y priorizar la higiene, alto índice de mujeres decide eliminar el vello corporal.

En la actualidad existe gran diversidad de métodos para eliminar el vello corporal, sin embargo, muchos de ellos son costosos, por lo que, los usuarios deciden la implementación de rastrillos, como una de las opciones más viables.

Para llevar a cabo un buen rasurado, erróneamente se piensa que, solo se necesita espuma para afeitar y nuestra herramienta estrella, la cual solamente enjuagan los usuarios con agua, eliminando la mayor cantidad de vello atorado y el exceso de espuma, para luego guardar y utilizar nuevamente en un par de días.

Al realizar esta mala práctica una gran cantidad de residuos de jabón, piel muerta, vello corporal y pequeñas gotas de agua, quedan acumulados entre las cuchillas del rastrillo, propiciando así, la aparición de patógenos causantes de irritación de piel y dermatitis.

Es por eso que te diremos la manera correcta de enjuagar tu rastrillo, una vez que termines de usarlo.

Enjuague constante

Durante la depilación, enjuaga constantemente tu rastrillo en cada pasada, esto para evitar el estancamiento del vello.

Después del uso

Una vez que hayas terminado de afeitarte, se recomienda poner el rastrillo bajo el grifo o en un recipiente con agua y agitar suavemente durante unos segundos.

Si el vello se encuentra atorado, gira 45° el rastrillo, facilitando que el agua penetre entre las hojas.

Desinfectar

Cuando hayas obtenido los resultados deseados, agita sin golpear en ninguna superficie, con la finalidad de eliminar la mayor cantidad de agua y acto seguido, sumerge las hojas sobre alcohol durante unos segundos; lo mismo puedes hacer con el capuchón.

Guardar

Por último, solo queda colocar la tapa y poner en un lugar seco. El alcohol rápidamente se evaporará y así obtendrás un rastrillo listo y desinfectado para usar en otra ocasión.

Es importante que cada vez que utilices esta herramienta, lleves a cabo el mismo procedimiento y una vez que los resultados no son los deseados a la hora de depilar, optes por desechar ese rastrillo por uno nuevo, evitando lesiones en la piel.

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