Eficacia de vacunas COVID-19 ¿Cuál es la mejor? Según la ciencia

A casi 3 años de la pandemia, los casos de COVID-19 siguen apareciendo en varios países, especialmente el brote de mayor preocupación surgió en China, hace unas semanas atrás que encendió las alarmas de las autoridades sanitarias, que proyectaron un escenario que, de no controlarse, podría tener consecuencias catastróficas.

Sin embargo, pese a estos nuevos brotes, los casos más graves se han reducido drásticamente. De la misma forma los decesos provocados por COVID-19 han disminuido de manera sustancial. Esto no pone feliz, pues la mortalidad de este microorganismo ha disminuido.

Sabemos que el virus  SARS-CoV-2 llegó para quedarse, es decir, que no podemos eliminarlo con facilidad, puesto que se ha adaptado adecuadamente a nuestro cuerpo y a los reservorios que pueden almacenarlo, por lo que tenemos que vivir con este.

Las vacunas contra COVID-19 han sido muy eficientes para disminuir los contagios, la gravedad de la enfermedad y el número de decesos provocados por este virus. Las vacunas funcionan bien, han ayudado a desarrollar la inmunidad colectiva.

Una de las principales preguntas que nos hemos hecho la mayoría de nosotros, es ¿Cuál es la mejor vacuna para combatir la COVID-19?

Estudio comparativo de vacunas COVID-19

Para responder esta pregunta, un grupo multidisciplinario de investigadores publicó recientemente un estudio de 7 vacunas que fueron aplicadas en 4 países diferentes (Italia, Brasil, Argentina y México).

Las vacunas que fueron evaluadas fueron las siguientes, se anexa el nombre del protocolo de investigación empleado, que describe su plataforma:

Sputnik V (Gam-COVID-Vac)

AstraZeneca (ChAdOx1-S)

Coronavac

Pfizer (ARNm BNT162b2)

Moderna (ARNm-1273)

CanSino (Ad5-nCoV)

Janssen (Ad26.COV2.)

Resultados

Los investigadores reportaron que todas las vacunas lograron la inmunidad, pues generaron anticuerpos de tipo IgG (inmunoglobulina g) contra las proteínas S1 y S2 (proteínas de la espícula del virus).  El mayor aumento en la concentración de anticuerpo se observó con la vacuna Moderna (mRNA-1273), después de que se aplicó la segunda dosis. Este no es el único factor determinante para conocer la eficiencia de una vacuna.

Las variables de mayor impacto en la eficacia de una vacuna tienen que ver también con la edad del paciente, sexo biológicos, vacuna empleada y los síntomas generados. Al parecer, los pacientes  con mayores efectos, tuvieron un mejor desarrollo de protección inmunitaria.

Por otra parte, se comprobó la teoría de que la inmunidad heteróloga es mejor que la adquirida y que la natural.

Para entender estos conceptos, los describiremos brevemente:

Cuando una persona se infecta de COVID-19 (sin tener vacunación previa) y esta sobrevive, desarrolla la inmunidad natural. Su cuerpo responde ante la infección viral, echa a andar sus mecanismos de defensa contras virus y genera anticuerpos contra el agente infeccioso. Esto ocurre entre los primeros 7 a 14 días de la infección.

Por otra parte, si una persona nunca tuvo COVID-19 y se le administra alguna Anti-COVID, puede presentar síntomas y malestares en el cuerpo. Desarrolla la inmunidad adquirida (inducida por la vacuna).

Se ha visto que la combinación de ambos tipos de inmunidad resulta ser más eficiente que la de un solo tipo.

Ahora ya sabes, acude a tu centro de salud a aplicarte las dosis que te falten y sigue cuidando de ti.

Este estudio fue publicado en la revista medRXiV.

Comparte ciencia, comparte conocimiento.