5 cosas que creías ecológicas y en realidad contaminan más

Uno de los temas más controversiales y polémicos para abordar, son los relacionados con manejo sustentable y reformas en la política ambiental del país, medidas que son necesarias garantizar la existencia de recursos naturales no renovables y mitigar la emisión de gases de efecto invernadero.

A pesar que México incursiono en temas de política ambiental desde la década de los 80´s, no fue hasta inicios del 2000 cuando campañas masivas inundaban los medios de comunicación como radio y televisión, invitando a la población a fomentar buenas prácticas, con el fin de reducir la huella ecológica (indicador para conocer el grado de impacto de la sociedad sobre el ambiente).

Dentro de las principales actividades que se invita a la población a realizar, es el separado y reciclado de basura de manera adecuada, al igual que utilizar productos amigables con el ambiente, entre otras actividades ecológicas.

Sin embargo, algunas prácticas que se realizan con la mejor intención de generar el menor impacto posible y contribuir al cuidado del planeta, puede generar acciones contrarias, es por eso que te diremos cosas que se puede pensar que son ecológicas y en realidad no lo son, a continuación.

Separación de basura

De acuerdo con un informe de la fundación Cotec para la Innovación, en España, solo se recicla un 37% de los residuos, (la media europea es del 28% y el objetivo para 2025 es del 55%), mientras que casi la mitad de todos los reciclables acaba en el vertedero.

Lo cual refleja que, a pesar de la colaboración ciudadana, la forma de separar los residuos aún no es la correcta.

Bolsas de lona

La Administración de Medio Ambiente y Alimentación de Dinamarca publicó una evaluación del impacto ambiental generado por los diferentes tipos de bolsas que se utilizan en las compras, desde las de polietileno hasta las de algodón orgánico.

Como parte de los resultados observados en la evaluación, confirmaron que las bolsas de lona necesitan más recursos, agua y energía para su fabricación. Como parte de la investigación, se evaluó que dichas bolsas deberían de reutilizarse entre 35 y 85 veces, para igualar el impacto ambiental de una de plástico.

Ropa de algodón orgánico

A pesar de la durabilidad del textil, la ropa de algodón orgánico consume más recursos que una bolsa de plástico y algodón convencional, durante su elaboración.

De acuerdo con WWF «Se invierte mucha energía en cultivar algodón, fabricar la camiseta y transportarla, pero la mayor parte de la energía se invierte en cuidarla. Solo una carga de ropa usa 40 galones de agua, así que espere hasta tener una carga completa antes de lavar».

Cambiar de auto por uno ‘ahorrador’

La era tecnológica ha alcanzado básicamente todos los mercados y, el de la industria automotriz no es la excepción.

A medida que se han implementado nuevas tecnologías, el mercado de autos a lanzado constantemente mejoras sobre todo en el ahorro de combustible o sustitución del mismo, generando carros ahorradores y amigables con el medio ambiente, característica que tienta a los usuarios para cambiar su viejo modelo.

Sin embargo, un estudio del Laboratorio Nacional de Argonne en EE UU, comenta que el ahorro en el combustible no cubre la inversión del vehículo, al igual que, el menor consumo de energía es el de los coches híbridos, por encima de los eléctricos, debido sobre todo al uso de baterías de litio.

Uso de transporte privado (taxi)

Ante las problemáticas que han surgido en torno al transporte público, las personas han optado por el uso de plataformas que brindan estos servicios privados, garantizando mayor seguridad, comodidad y reducir el tiempo de los traslados.

A pesar de contar con grandes beneficios, el uso de transporte privado genera un 84% más de kilómetros recorridos por cada viaje. Eso sin mencionar el aumento de automóviles en las grandes ciudades, generando así, un impacto negativo.

Así que ahora lo sabes, a pesar de tener buenas intenciones, las prácticas que hacemos en pro de la naturaleza, en realidad pueden estar generando mayores contaminantes. Si bien la solución no es seguir con las mismas prácticas, si podemos cambiar nuestros hábitos, rutinas y buscar alternativa sobre los materiales que usamos día a día.

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